Si quiero diseñar un coche, hay unas partes básicas que todos tienen: motor, suspensión, sistema de refrigeración, sistema eléctrico, etc., pero dependiendo del uso que le quiero dar al automóvil o de qué quiero destacar, cada uno de estos sistemas será diferente.
No es igual diseñar un coche para ir por la ciudad, poder aparcar fácilmente y que consuma poco, que un coche para viajar principalmente por autopista y que sea muy seguro, o un coche para trabajar en zonas rurales sin asfaltar…
Las prestaciones, por ejemplo de la suspensión, serán muy diferentes en cada diseño. Y lo mismo con la suspensión. Y lo mismo con el motor…
De igual manera que diseñamos un coche para ciertos entornos, diseñamos una empresa para que funcione en un entorno y un mercado concretos. No podemos utilizar cualquier coche para cualquier entorno (al menos no con prestaciones muy buenas); de igual manera, no deberíamos aplicar un modelo de negocio que no sea el más adecuado a las circunstancias.
Digo al principio que no tenemos un modelo de negocio “decidido conscientemente”, porque modelo sí que tenemos: cualquier negocio está estructurado alrededor de una idea de cómo ha de funcionar, pero el empresario no tiene por qué estar familiarizado con esta idea.
De hecho, puede que no haya pensado nunca en su modelo de negocio. En tal caso, le resultará muy difícil retocar aquí y allá para obtener mejores beneficios, o ser más eficiente, o lo que sea.
Si crees que quizá tengas una laguna aquí, o incluso si piensas que no, te invito a que formules tu modelo de negocio actual, por escrito.
¿Por qué es importante pensar en el modelo de negocio?
Los grandes “cambios” en cómo compramos, cómo vemos películas, cómo nos movemos por la ciudad, entre muchos otros, proceden de cambios de modelo de negocio.
Por ejemplo:
- Southwest Airlines inventó el modelo de negocio “low-cost” que cambió para siempre la idea que tenemos de en qué consiste viajar en avión.
- Netflix desarrolló un “modelo de negocio” de alquiler de películas tan exitoso que acabó con los video clubs.
- Amazon desarrolló un modelo de negocio que está cambiando cómo vivimos y compramos en casi todo el planeta.
- AirBnb tiene un modelo de negocio que ha cambiado para siempre cómo viajamos.
- El alquiler de bicicletas en la ciudad, el alquiler de automóviles o motocicletas por horas… son todo ejemplos de cambios de modelo de negocio. Digo cambio, porque estas empresas llegaron a un sector que ya existía y que estaba en estado de madurez.
Mi negocio es nuevo
No se trata de que sean negocios "nuevos". El bar de la esquina de mi casa también es "nuevo" (no estaba el año pasado), pero el modelo de negocio - cómo ha organizado las diferentes piezas que lo componen - no es nuevo. Es el mismo de muchos otros bares.
Netflix, por ejemplo, no se propuso alquilar mejores películas, o más baratas, o con mayor selección… esto hubiera sido intentar destacar con el mismo modelo de negocio.
Fue un cambio total de “concepto de negocio”.
Esta es la potencia que tiene conocer íntimamente y trabajar con tu modelo de negocio.
Tu modelo de negocio
Un primer paso que te propongo es identificar tu modelo actual, poniendo nombre a las diferentes partes.
Quizá aprendas que no sabes en realidad en qué consiste un modelo de negocio, o quizá sí. En cualquier caso, seguro que averiguarás muchas cosas.
Lo que sí es seguro es que si no pones nombre y cara a tu modelo de negocio, estarás muy limitado en cómo podrás reaccionar ante cualquier cambio importante y cada vez te verás más como uno “del montón”.
Si quieres que hablemos, para explorar - sin compromiso - cómo hacer que tu negocio despegue, reserva una reunión gratuita aquí.