Me digo que es porque tengo un humor más selecto, pero igual es porque soy un poco “sieso”.
Vete tú a saber.
Y luego pasa lo contrario, a veces me hace reír algo que nadie encuentra gracioso.
Me acuerdo, por ejemplo, en un libro sobre redacción (el libro se llama English Usage, de Walter Nash, que por cierto lo presté y nunca me lo devolvieron…) en el que describe un ejemplo de cómo alguien escribe algo con cierta intención pero si lo lees con atención, no tiene
sentido…
Es simplemente un párrafo de ejemplo de cómo no escribir, porque es un poco descuidado.
El caso es que la primera vez que lo leí, se me caían las lágrimas de la risa.
Recuerdo que iba en un autobús y la gente me miraba de reojo.
No podía dejar de reír.
Cuando se lo enseñé a un amigo y se lo leí, partiéndome de la risa otra vez - tanto que casi no podía hablar - me dijo que bueno, sí, estaba simpático, pero vamos, tampoco para tanto…
Cada vez que leo ese párrafo (hasta que presté el libro) no podía evitar reírme, casi descontroladamente…
Ahora que lo estoy recordando, la verdad es que me estoy riendo por lo bajo un poco.
Me hacen gracia párrafos con errores sutiles de redacción.
Será que soy raro.
Seguro.
Pues algo así me pasa con lo que considero el mejor chiste que he oído.
Que a mí me hace mucha gracia, pero a los demás como que no tanta.
Como si no te lo cuento, esta noche no vas a dormir bien, aquí va:
¿Cómo llamas a un boomerang que lo lanzas y no vuelve?
.
.
.
Palo.
¡Es un palo!
¿Lo pillas?
Un boomerang es un palo que lo lanzas y vuelve.
Pues si no vuelve es sólo un palo…
Jejeje.
Ok, si hay que explicarlo, no vale la pena.
Lo que pasa que esto de llamar a las cosas por su nombre es importante.
Por que así no nos llamamos a engaño.
Si lo que quieres es un palo, pues vale.
Pero mejor no llamarlo boomerang.
Si lo que quieres es un boomerang, pues no te conformes con un palo.
Por ejemplo, ¿Cómo llamas a un negocio en el que trabajas 10 horas al día, 6 días por semana, nunca sabes cuánto vas a ganar, no tienes paro, no tienes vacaciones, si te pones enfermo no cobras, si tú no estás la cosa no avanza, dependes de 2 o 3 clientes así que hay que
decir “sí, bwana”, no te deja hacer ejercicio, tener hobbies, etc., y ya llevas unos añitos así, y no tiene visos de que vaya a cambiar?
No sé cómo lo llamaría, pero “negocio” seguro que no.
A mí me parece una condena por pecados que he cometido en otra vida.
Pero igual a ti te vale.
Además, seguro que tendrás “comunidad”.
Eso que ahora se lleva tanto de hacer “comunidad” o “networking” con personas en tu misma situación.
E igual esto te hace sentir justificado.
Que es “normal”.
Que es “así”.
Que esto es “lo que hay”.
Será por aquello de mal de muchos consuelo de tontos.
O será porque los que no tienen arrestos para ponerse las pilas prefieren provocar lástima a decir: “A ver, ¿Qué hay que hacer para convertir esto en un boomerang, quiero decir en un negocio?”
El caso es que esta comunidad de "gente en situación parecida" no son buena compañía. Al menos, no para los que no quieren quedarse ahí.
Vamos, que seguro que son majos y tal.
Pero si tú quieres salir de esa situación, no son buena compañía.
Es como cuando te arrimas a alguien que no sabe nadar para ayudarlo a salir de un apuro y si no te andas con cuidado te acaba hundiendo a ti.
Es muy difícil estar rodeado de personas que piensan que lo normal es esto, que piden que les des un like porque finalmente han hecho su página web (¡tu página web! ¿¡Qué me dices!?).
No digo que a ellos no les venga bien que se les anime.
Seguro que sí.
Digo que es muy difícil estar en estos círculos y ser capaz de hacer algo “fuera de lo normal”.
A ellos les viene bien, pero a ti, si quieres otra cosa, no te viene nada bien.
Para esto hay que rodearse de gente que no se conforma con esto.
Ahora, igual esto es lo que quieres.
Entonces, bien.
Sería mejor no llamarlo negocio, claro.
Por que un negocio, como un boomerang, tiene unas características que lo definen.
La primera que te voy a contar es la que más resistencia genera de primeras, así que no te extrañe si te sienta mal:
Un negocio es algo que podrías vender.
Esto, como comprenderás, no es el objetivo de todos los pequeños negocios.
Pero si te comportas y actúas como si lo fuera, verás como tu pequeño negocio se dispara.
Como un cohete.
La segunda cosa es que un negocio, aunque sea casi, casi, unipersonal, necesita sistemas.
Sistematizar todo lo susceptible de ser sistematizado.
Lo tercer que te voy a contar es que un negocio debería de seguir generando dinero aunque tú no estés todo el rato.
Lo más sería ya que además siguiese creciendo, pero eso es para nota alta.
Aviso:
Si logras estas cosas (para las que hará falta trabajar y esforzarse, sin duda) ya no irás corriendo de un lado para otro, sintiéndote imprescindible en cada pequeña cosa, algunos problemas dejarán de producirse y otros se resolverán sin tu participación, así que tendrás que
buscar otros asuntos a los que dedicar tu atención.
Cómo por ejemplo, como crecer más y mejor, o cómo aprender a delegar para que tu negocio crezca poco a poco, sin que a ti te dé un síncope… ya sabes, las cosas de un negocio.
También vas a tener que buscarte otras excusas para no tomarte vacaciones o para no hacer ejercicio.
En fin, no todo iba a ser positivo y fácil.
Si estás contento con tu palo, adelante.
Yo ayudo a personas con un pequeño, incluso micro negocio a que su boomerang sea… pues eso, un boomerang y no un palo.
Es decir, un negocio y no una condena.
Un negocio y no un auto-empleo con horario doble y sin vacaciones ni paro.
Si quieres ver si lo puedes convertir en un boomerang de verdad (y no en un palo que no vuelve), aquí puedes solicitar una entrevista para ver si podemos trabajar juntos.
Te pediré que rellenes un formulario antes de la entrevista.
Es importante que lo hagas.
Con él me puedo hacer una idea de antemano y te puedo evitar perder el tiempo.
Así no perdemos el tiempo ninguno.
Y si prefieres seguir con tu palo… adelante.
Pero un boomerang vuelve solo y es más divertido y mucho menos cansado.