Dependiendo de la fuente que consultes, se estima que cada día en nuestra sociedad hiperconectada estamos expuestos a entre 800 y 3.000 mensajes comerciales.
¿Cómo puedes hacer para destacar y diferenciarte?
Para no ser parte del “ruido”.
Todos entendemos que la única manera de que el cliente piense en ti, cuando le surja la necesidad de lo que vendemos, es ocupar en su mente un espacio diferente al que ocupan tus competidores.
Si tienes ocupado el espacio diferente, es más probable que se acuerde de tí. O al menos que no te fundas en un caldo indiferenciado de personas que ofrecen algo similar.
Pero, ¿cómo se consigue?
Parte de esto consiste, claro está, en elaborar un mensaje acertado para tu nicho.
Un mensaje que le “haga diana”.
Pero otra cosa muy importante, es qué haces a la hora de la verdad.
¿Qué es esto de la hora de la verdad?
La hora de la verdad es cada vez que tienes una oportunidad de estar, tú a tú, o en grupo, delante de un posible cliente. De un representante de tu nicho ideal.
Ese tiempo a solas con tu cliente es tan importante que deberías pagar por conseguir ese tiempo. De hecho el marketing es sólo eso: pagar para ponerte delante de tu cliente ideal.
La clave es aprovechar cada momento ante tu cliente ideal para desmarcarte del resto.
Y una manera muy potente es que cada vez que entre en contacto contigo (en persona, en una reunión de networking, mediante un boletín, impartiendo un seminario, leyendo un artículo en tu blog), le aportes valor.
No que le regales productos, ni servicios.
Que le aportes valor.
¿Qué quiere decir aportar valor?
Aportar valor es que el posible cliente salga del contacto contigo algo más sabio, más relajado, con más información o con ideas nuevas.
Es decir, con algo que le permita vivir mejor, sentirse más a gusto, trabajar menos o hacer dinero más fácilmente.
Puede ser una noticia sobre su sector, puede ser una información sobre una nueva subvención.
Puede ser un dato sobre algo de su interés.
Puede incluso ser que se sienta escuchado.
Puede ser que hables sobre las cosas que le preocupan a él o ella. Depende del sector en el que trabajéis tú y tu cliente.
Y no te preocupes de “dar demasiado”, como piensan algunos.
Esto supone vivir en una psicología de la escasez.
Escasez tanto del número de clientes que existen, como de mis conocimientos.
Como si tuviera miedo a que no tengo nada más que aportar a mi cliente que lo que le pudiera decir en una charla de 10 minutos.
Como si estuviera regalando las llaves de mi tesoro.
Si es esto lo que piensas de tu capacidad de aportar soluciones, ¡lo mejor es que cierres y te dediques a otra cosa!
Destacar en la mente de nuestros potenciales clientes
La mejor manera de hacer destacar tu servicio en la mente de un posible cliente es que sienta que cada vez que habla contigo, se lleva algo.
Que tenga ganas de seguir hablando contigo o con vosotros.
Que quiera seguir en comunicación con tu empresa o servicio, porque cada contacto le supone un valor añadido.
Esto es una manera excelente de destacar en su mente.
…Y ¿no es esto lo que todos queremos, destacar en la mente de nuestros posibles clientes?
¿Qué valor aportas a tu posible cliente?