Hablaba hace unos días con una amiga, y me contaba que creía que había “algo” (creo que quería decir Dios o una fuerza en el universo, o algo así), pero que no seguía una religión concreta.
“Yo saco de cada una lo que tienen de “mejor”, no me gustan los radicalismos”,
decía.
Parece lleno de sentido común… Cada uno toma de aquí o de allá lo que le parece más
oportuno.
¿Qué podría ser más sensato que esto?
Pues, en concreto, que después de muchos años de hacer meditación, mindfulness, yoga, regresiones, retiros, etc. - pero no
dedicarse en cuerpo y alma a ninguna de estas prácticas - lo más habitual es que las personas más o menos sigan igual.
Con un discurso más de “nueva Era”, con un tono algo más relajado quizás, pero sin verdaderos
cambios.
Esto me llevó a pensar en que veo algo similar entre la gente con la que me muevo:
emprendedores y empresarios de pymes.
Leemos libros, asistimos a cursos, aprendemos sobre sistemas y vamos tomando cosas de aquí y
de allá.
Seleccionamos las que más nos parece que pueden ayudarnos y las
probamos.
Luego, si vemos que no parecen funcionar, las
abandonamos.
Entretanto, ya hemos asistido a varios seminarios más, leído nuevos libros y encontrado nuevos
enfoques en algún blog de alguien que tiene buenas ideas.
Y la rueda vuelve a comenzar.
Entretenidos.
Y aquí vienen las “malas noticias”
Los métodos, los sistemas, los procedimientos pueden facilitarnos la vida y resolver muchos de los problemas que tenemos pero
sólo si los seguimos, en su totalidad, tal y como están diseñados.
Por eso son métodos y no tácticas sueltas o acciones individuales.
Y además, necesitan su tiempo.
Tiempo para implantarse correctamente.
Y tiempo para dar resultados.
¿Cuánto es un tiempo adecuado?
Depende de cada caso, pero en un negocio pensar en tener resultados tangibles y consolidados en menos de 6 meses suele ser utópico.
Es decir, los sistemas sólo funcionan si,
- se ponen en marcha (no basta con leer o aprender) y
- se siguen tal y como están diseñados (son un “todo”), y
- se siguen durante un tiempo adecuado
Este es el precio para conseguir que el sistema me de los resultados
Por que si no, es como si decido que voy a seguir un tipo de régimen alimenticio, pero sólo hago algunas cosas y otras no.
Y además sólo algunas veces.
Y si en dos semanas no lo consigo, lo dejo.
¿Esperaría tener buenos resultados?
Lo más probable es que no, porque un sistema funciona en gran medida por la interrelación
entre sus componentes.
No se pueden quitar elementos sin que el sistema se vea
comprometido.
Casi ninguna de las cosas que puedes hacer para que tu negocio cambie funcionarán si no le
dedicas unos meses (no unos días, ni un par de semanas) de manera muy focalizada.
Y la forma en que vendes o el sistema que aplicas para vender, es una de
ellas.
En unos días abro un curso para enseñar un sistema de Ventas para
No-Vendedores.
Si quieres vender más, más fácilmente, quizá te interese aprender este
sistema.
Pero tiene el mismo inconveniente que otros sistemas: hace falta algo de tiempo para
implantarlo y para que comience a dar frutos.
Funcionar, funciona. Pero sólo si estás dispuesto a dedicar el tiempo de aprenderlo,
implantarlo y dejar que actúe... Todo el sistema.
Es lo que tiene.
Que no es una solución mágica.
Sólo una manera mucho más eficiente para vender de manera tranquila y natural (para el que
compra).
Es un sistema que te permitirá vender con seguridad y tranquilidad cuando finalmente tienes delante (o al otro lado del teléfono) a ese posible cliente que tanto te ha costado conseguir.
Pero si no estás dispuesto a seguir un sistema durante un tiempo, quizá no llegues a notar la
diferencia.
Así que, si lo que estás buscando es una varita mágica para vender más, igual no te
interesa.
Parece magia cuando lo pones en práctica, pero requiere
trabajo.