Hace un tiempo, cuando aún vivía en Madrid, me encontré de casualidad por la calle con un
conocido que vivía fuera.
Estaba de trabajo por Madrid, unos días.
El caso es que como estaba de paso, le dije "¿Por qué no te vienes a casa y nos tomamos un café un día que te venga bien?"
No nos conocíamos mucho, no creas.
En realidad era un conocido de unos conocidos, pero me había caído bien cuando me lo presentaron.
Yo he viajado mucho y una de las cosas que más placer me daban es cuando podía quedar con alguien del lugar a comer o cenar o tomar un café.
Aunque hubiese ido allí de trabajo, si conocía a alguien de otras veces, siempre los llamaba e intentaba que nos viésemos.
Era como hacer el desplazamiento o el viaje un poco menos alienado.
O alienante.
No sé cómo explicarlo.
Y cuando viene alguien de fuera, también si puedo me gusta mostrarle algo de hospitalidad y dedicarles un tiempo.
A lo que iba.
Jose, que así se llama este hombre, tiene un pequeño negocio.
El caso es que cuando pasó por casa a tomar un café, le pregunté qué tal, bueno y todo eso... y nos preguntamos por nuestras familias y nuestros amigos en común.
Y tal y tal, como diría Jesús Gil.
Y tras un rato me dice, oye, pero en concreto tú ¿a qué te dedicas?
Porque me lo contaste la otra vez que nos vimos, pero no me acaba de quedar claro.
¿Es como un "entrenador personal" o algo así?
Y entonces ocurrió. Como tantas veces.
Le dije, pues mira no me extraña que no te quedase claro, porque es un poco "lioso".
Pero para explicártelo de la manera que mejor lo puedes entender: Imagínate alguien que tiene un pequeño negocio, ¿vale?
No sé, como el tuyo por ejemplo...
Vamos no te conozco mucho, ni sé cómo te va, pero a mucha gente en tu situación les pasa esto, y esto, y esto...
Y empecé a hablar un rato de las personas con las que trabajo y lo que les pasa.
Y me dice: "Joé, es que que lo has clavado".
Y luego me contó cómo le iba a él.
Y después de un rato, cuando había acabado contarme su situación, le dije (volviendo a su pregunta inicial): pues es gente así con la que trabajo.
La idea es intentar ayudarles a que les vaya mejor... y dejen de estar esclavizados por su negocio...
Luego me preguntó que en concreto cómo los ayudaba y se lo conté por encima...
Pero ya ves dónde voy con esto, ¿verdad?
Luego ya hablamos de otras cosas y nos despedimos.
Dos días después me llama y me dice que quiere trabajar conmigo.
Que la conversación le movió mucho, y que se ha dado cuenta de que si no hace algo como lo que le conté, va a seguir así años y años.
Y se convirtió en cliente mío.
¿Qué ocurrió? Que la conversación tan natural que tuvimos ese día, era, en realidad, una conversación de venta.
Otra manera de verlo es que las conversaciones de venta que debes tener son conversaciones tan naturales, en realidad.
En el sentido de que lo que hice, porque lo hago naturalmente cuando estoy ante una persona que pertenece a mi nicho, es hablar desde esa perspectiva.
Desde lo que entiendo que siente, lo que le pasa.
Lo que le interesa.
Y cuando nos hablan de nosotros, y de lo que nos interesa, nos sentimos escuchados.
Lo que te quería decir en este email, es que siempre que estoy delante de una persona que pertenece a mi nicho es desde ahí desde donde hablo.
Por que he aprendido a hacerlo así.
Por supuesto no todos se convierten en mis clientes.
Además, no estoy realmente vendiendo. Sólo hablando desde ese espacio mental.
Una conversación "tan natural".
Como la vida misma.
Y a todos les "llega".
Incluso, a algunos les digo algo que ya les ayuda y no les hace falta más.
Genial.
¿Y qué es lo que hubiera dicho antes, hace años cuando comencé, si me pregunta alguien a qué me dedicaba?
Pues mira, te explico, soy coach empresarial, certificado con ICF, con acreditación PCC, formado en Coaching empresarial con la PBCA, con más de 3.000 horas de experiencia, con certificación en sistemas de tipificación psicológica, formación en Gestalt, he trabajado con... y he trabajado en...
blah, blah, blah...
Todo es cierto, pero muy aburrido.
Y al otro - para qué nos vamos a engañar - no le interesa.
Esto de que las conversaciones naturales funcionan así, lo sé desde que empecé a utilizar el sistema que había aprendido y la gente, me parecía, se vendía sola.
Yo sólo tenía que tener la conversación de una manera particular.
Y ellos querían hacerse mis clientes.
Pero sobre todo, lo que quiero decir es que, aprender el sistema de vender - de cómo tener una conversación de ventas - es lo que hace: cuando estés ante un posible cliente tuyo automáticamente tus conversaciones serán diferentes.
Sin que tengas que hacer nada.
Sin que al otro le parezca que le estás vendiendo.
Sin que tengas que esforzarte por vender.
Y esto es lo que aprenderás en el curso de Ventas para No-Vendedores: a tener conversaciones en las que el otro se sienta escuchado.
Y que le entren muchas, pero muchas, ganas de trabajar contigo.
Y lo único que tienes que hace es ponérselo fácil.
Hablando de lo que más le gusta.
Si te interesa aprender esta manera de tener conversaciones, esa manera de vender fácilmente, quizá te interese el curso de Ventas para No-Vendedores que se acaba de abrir. Aquí tienes información para reservar tu plaza.