Todos tenemos ciertas habilidades que hacen que se nos den bien unas cosas mejor que a otros. Y algunas - "in-habilidades".
Por ejemplo, algo que se me da muy mal: hacer las maletas, o empaquetar cosas para una mudanza. O simplemente ordenar un
espacio.
Y no es falta de interés.
Es que soy muy torpe.
Un verdadero desastre en esto.
Y no creas que me gusta admitirlo.
No me gusta pensar que algo se me da "mal".
Y eso que estoy rodeado de gente que las hace muy bien.
Mi tía, por ejemplo, en una ocasión en que tras ver que yo no lograba hacer la maleta (y me tenía que ir de viaje a otro país la
madrugada siguiente), se puso a hacerla y la dejó perfecta, ¡incluyendo un hueco que dejó para algo que me faltaba!
Hacer maleta nivel Extra Superior!
Mi mujer, sin ir más lejos, hace magia. Todo le cabe en la mitad de espacio de lo que yo
necesito.
Mi padre era muy ordenado también. Por donde pasaba, las cosas quedaban como si las hubiesen alineado con un
cartabón.
Yo, y eso que llevo toda la vida viajando, no logro hacerlo de manera eficiente: ni en el sentido de la utilización del espacio en la
maleta, ni en el sentido de lo que elijo llevar. Siempre me falta algo y cuando vuelvo, más de la mitad de lo que metí en la maleta no lo he utilizado.
A veces cuando comento esto, la gente me dice, "Buah, eso no es importante, eso no es nada", como quitándole importancia a este
fallo.
Cómo si no fuese, realmente un tema importante.
Para alguien como yo, que se ha pasado casi toda su vida viajando (hace ya algunos años que no, pero he llegado a pasar 2 semanas al
mes fuera de casa de manera continuada, por trabajo), sí que es un tema.
Hasta angustia me daba pensar en hacer la maleta, así que lo dejaba hasta el último momento y luego, deprisa y corriendo, y así salía
todo...
Otra cosa que me pasaba - ya no, porque me lo he trabajado muchísimo, personalmente y para mi profesión - es que no me enteraba para nada de las relaciones entre las personas. O de lo que alguien quería decirme realmente.
Me fijaba sólo en las palabras específicas y literales... ya te puedes imaginar cómo iban mis
relaciones.
Yo verdaderamente alucinaba con estas personas tan sintonizadas con lo no-verbal y con lo
emocional.
Afortunadamente, esto último ha cambiado.
Pero lo de las maletas y las mudanzas sigue igual.
Ahora, hay un par de cosas que sí se me dan bien, y que me ha costado entender que no todo el mundo lo
tiene.
Me han resultado tan naturales siempre que cuando alguien no lo hacía, siempre he pensado que era por descuido o por falta de
interés.
Hasta que me di cuenta de que es como el que es daltónico y el que no. No era mala idea, ni falta de interés. Es que no lo
veían.
Una es la capacidad de ver - casi de manera instantánea - dónde y cómo encaja algo en una estructura
superior.
Sea en una perspectiva más global, o dentro de una estructura lineal, como, por ejemplo un
proyecto.
Qué papel tiene, cómo se puede optimizar, cómo está de orientado en la dirección adecuada. Cómo resolver cuando no
funciona...
Como si dijésemos una mente orientada al proceso y, muy importante y sobre todo, al objetivo del
proceso.
Y a su encaje en la estrategia o dirección general de las cosas.
De manera natural.
No lo digo por ponerme medallas, porque no he hecho nada.
Es simplemente como funciona mi mente.
Igual que mido 1, 80 y no he hecho nada para ello. Igual que estoy calvo y tampoco me lo merezco, como diría Woody
Allen.
Otra que está relacionada es la capacidad de ver qué es esencial o clave, y qué es anecdótico en una situación, o en un proceso, y
transmitirlo.
Y me encanta transmitir y enseñar esto.
Ayudar a otro a ver lo que yo veo en la situación.
Porque es muy habitual que la gente se pierda en los detalles.
Que deje que los detalles le despisten.
Y que en medio de la situación en la que estén, de repente no saben por dónde seguir.
Pasa en el negocio.
Pasa en las ventas.
Por esto me gusta mucho enseñar este sistema de ventas.
Porque hay mucho detalle que, aparentemente, cambia entre situación y situación, o entre negocio y negocio, o entre cliente y
cliente, pero en el fondo, todo es lo mismo.
Hay algo que está funcionando por debajo.
Igual que los negocios, lo externo parece cambiar, pero los conceptos subyacentes son los
mismos.
Si nos quedamos fijados en lo externo, en los detalles de la conversación, por ejemplo, nos estamos perdiendo lo que de verdad está
pasando.
Cómo decía Hannah Arendt, lo externo es diferente (por ejemplo, en un cuerpo, en una manifestación psicológica), lo interno (la anatomía interna, o la estructura del problema psicológico) es indiferenciable uno de otro.
Los detalles cambian, lo que hay por debajo, es más o menos lo mismo siempre.
Por esto se puede hacer coaching y consultoría empresarial.
Por esto se puede aprender a vender.
Porque, aunque nos expresemos de manera diferente, psicológicamente funcionamos de manera similar
todos.