No sé por qué en las series de antes parecía que muy a menudo, uno de los protagonistas le decía a otro “tenemos que hablar”.
Así, con un tono que daba a entender que había algún problema, o que la conversación no iba a ser muy agradable.
O - suspense - ¡que iba a soltar una bomba!
Esas conversaciones en las que finalmente salen a relucir los trapos sucios, lo que de verdad piensas de tu marido, lo que no le has dicho nunca a tu pareja sobre tu pasado (y que después de contarlo piensas que igual estabas más guapo callado).
Sin duda, el mejor momento para soltar algo como “tenemos que hablar” es el día antes de la boda.
El día antes de unir tu vida para siempre con la otra persona, te dice: “Cariño, tenemos que hablar. Hay algo que quiero que sepas.”
¿Qué te parece? ¿Quieres que te descubran algo que no sabías de la otra persona, justo el día antes de la boda?
Jejeje...
Aparentemente la persona que lo descubre está haciendo un ejercicio de sinceridad.
Como que no te quiere engañar.
Pero te lo cuenta en un momento en el que tienes mucha inversión (psicológica y de la otra) en intentar ver lo que sea que te vayan a decir en la mejor luz posible.
Porque escandalizarte y decir que de eso nada, implica mucho dinero, muchas explicaciones, mucha duda personal…
En fin, te digo esto sobre esta conversación, pero quería hablar de OTRA conversación.
De otra conversación que no siempre se tiene tampoco.
Digamos que os habéis casado y habéis tenido un retoño.
Llega el momento de llevarle a un colegio, o contarle historias.
¿Ah, pero tu le cuentas esas mentiras sobre Papá Noel a un niño?
O el conejito de Pascua
O los Reyes Magos
O el ratoncito Pérez
¿Ah, pero tu quieres educar al niño con ideas de religión?
Si la religión ya no se lleva.
Si ya sabes lo que son los curas.
Si al final es mejor que cuando sea mayor cada uno elija en qué cree.
La conversación de cómo quiero educar a mis hijos.
Cuando estoy enamorado o enamorada y mi cónyuge me tiene sorbido el seso y nos liamos la manta a la cabeza a tener descendencia…
En ese instante, no estoy pensando en cómo quiero convertir el resultado de mis momentos de amor en una mujer u hombre de provecho.
De hecho estoy pensando más en lo bien que nos lo vamos a pasar…
Como mucho, puedo pensar en lo “monos” que son los niños pequeños.
Pero el momento en el que haya que ir por un lado u otro llegará.
Ya te lo digo yo.
Y como en casi todo en la vida, si no tienes claro hacia dónde vas, os acabaréis dejando llevar por la ley del mínimo esfuerzo.
Pues cabalito - como dicen en el pueblo de mi mujer - con los socios en una empresa.
Si estás pensando en empezar una empresa, o incluso si ya la tienes, es importante que tengas una idea de cómo quieres que sea cuando esté finalizada.
En qué la quieres convertir.
y si no tienes esta idea clara, es importante que dediques tiempo a desarrollarla.
A veces empezamos con una idea genérica, no muy bien definida.
Conforme vamos avanzando, se puede - si nos lo trabajamos - convertir en una idea clara que pueda organizar mis acciones y esfuerzos.
Pero si estás pensando tener socios.
Si estás considerando asociarte con alguien.
No te puedes permitir esto.
Tienes que tener LA CONVERSACIÓN.
¿Qué idea tienes del negocio y en qué lo piensas convertir?
¿Qué nivel de facturación esperas y cómo piensas que lo consigamos?
¿Dónde está tu plan de negocio para conseguirlo?
¿Por qué es mejor para la empresa que nos asociemos?
Si tienes esta conversación con tu posible socio, entonces sabrás si estás o no ante un socio que le vendrá bien a tu empresa (y no sólo para que tú no te sientas solo ante el mundo).
De hecho, si tienes esta conversación con tu posible socio, puede que aprendas cosas sobre él o ella, sobre ti, sobre tu negocio.
Cosas que no sabías y que pueden salir cuando se tienen este tipo de conversaciones.
Porque estas son las conversaciones que tienes que tener con un socio empresarial:
¿Hacia dónde vamos?
¿Cómo vamos?
¿Cómo mejoramos?
Así que si,
Tienes socios actualmente, o
Estás considerando buscar algún socio, o
Te están proponiendo que os asociéis,
Prueba a tener LA CONVERSACIÓN con esta persona.
Que te explique que idea tiene de la empresa, cómo piensa conseguirlo y por qué mejor como socios.
Si sus respuestas todas giran alrededor de ventajas para la empresa, quizá - solo quizá - estés ante alguien que podría beneficiar el desarrollo de tu negocio.
Si sus repuestas giran principalmente alrededor de beneficios para vosotros - más fácil, repartir la carga, no estar sólo - es muy probable que estés ante alguien más que no se atreve a llevar la carga por sí mismo y busca alguien que se la lleve.
Está bien ir acompañado.
Pero lo suyo es decidir desde antes, hacia dónde.
Y con quién.