Este es uno de esos correos algo más “serios” que escribo de vez en cuando.
Es uno de esos correos que si los lees y piensas un par de veces lo que lees y lo que te viene a la cabeza, puede que te des cuenta de algo.
Por ejemplo, de por qué tu negocio no va como quisieras.
Si es que no va como quisieras, claro.
O por qué no sabes si tu negocio va como quisieras, porque ni siquiera te has planteado - CONCRETAMENTE - cómo quieres que vaya tu negocio.
Es decir, si estás llevando tu negocio como quien ha salido de camino hacia algún sitio, o como el que ha salido a dar una vuelta y vuelve cansado de tanto caminar, pero no ha ido a ningún sitio concreto.
Pero, como digo, para eso hay que pararse a pensar.
Y si estás apagando fuegos todo el rato, pues igual no te da tiempo… ni ganas.
Te propongo una imagen de dos personas que salen de, digamos, Baiona.
Los dos (se) dicen que van a hacer el Camino de Santiago.
Uno se fija las etapas, los víveres, el dinero, las botas o zapatos, la crema para el sol (¡¡no salgas sin crema solar!!), etc. y se pone en camino.
El otro sale también, igual con las mismas cosas, y también se pone en camino.
Pero este segundo, cada vez que ve algo que le interesa, se para a mirar, a observar - que, oye, está muy bien, nada que objetar - excepto que al final del primer día Don Primero está 30 km más cerca de Santiago y Don Segundo está a 2 km de Baiona.
Y así siguen los días.
Don Primero - que puede parecer un poco repelente - se va acercando cada día 30 km, mientras que Don Segundo sigue caminando, a veces más, a veces menos.
A veces muchísimo, pero no siempre en dirección a Santiago.
De hecho, como que se olvida en ocasiones de Santiago.
Santiago, la verdad, queda muy lejos y esta gente que he conocido son muy majos.
Me voy a quedar a pasar la tarde y mañana, si eso, ya sigo.
Y así, poco a poco, Don Segundo sigue en movimiento.
No para, pero no se acerca significativamente a Santiago.
A veces se acerca algo.
Otras se aleja.
Pero eso sí, se sigue moviendo.
Don Primero tiene días mejores, y días peores, pero continúa hacia Santiago.
Tiene calambres, ampollas, quemaduras de sol (¡no será que no se lo avisé!), a veces va muy lento.
En ocasiones ha tenido que parar a descansar un día.
Pero todo su avance es en dirección a Santiago.
Sí, ya sé que lo entiendes.
Que entiendes la metáfora.
Pero no sé si realmente la entiendes.
¿Estás hoy más cerca que ayer de Santiago?
Esto es algo que necesitas saber para hacer el Camino y cerciorarte de que no te estás desviando.
¿Estás hoy más cerca que ayer de tu objetivo final para tu negocio?
Esto es algo que necesitas saber para desarrollar tu negocio y cerciorarte de que no te estás desviando.
¿En qué consiste desviarse, en el mundo de los pequeños negocios y actividades profesionales?
En permitir que entre en tu mente la idea de que en el fondo lo que te estás labrando es un puesto de trabajo.
Que lo del objetivo queda muy bien, pero se trata de hacer un buen trabajo y las cosas saldrán…
Si permites que estas ideas se apoderen de ti, puedo predecir tu futuro.
Altibajos en ventas, en plan montaña rusa.
En el mejor de los casos estar desbordado casi siempre, y tener épocas sin clientes.
En el peor de los casos, estar sin clientes casi siempre y tener épocas de estar desbordado.
Imposibilidad de tomarte vacaciones, de marcharte un par de meses y que tu negocio siga creciendo.
Sí. Ya sé que te tocan las narices los profetas.
Y a mí.
Y, además, estoy más que dispuesto a que me demuestres que me equivoco.
Porque esto que te estoy prediciendo no es el peor resultado posible.
¡Que va!
Esto es en el mejor de los casos.
En los casos en los que las épocas de desbordamiento son lo suficientemente rentables como para darte algo de dinero para las épocas de sequía, pero no lo suficientemente duras como para que te quemes y acabes totalmente quemado.
Porque lo “normal” - en el sentido de “habitual” - es que los pequeños negocios tengan que cerrar… después de que la persona ha puesto toda la carne en el asador, durante años.
Para más INRI, conozco muchas personas que están muy satisfechas de llevar su estudio, despacho o negocio como si no fuese una empresa.
Orgullosas.
Aunque, a veces, sólo a veces, después de 10 años de no poder tomarse unas vacaciones como Dios manda, empiezan a preguntase si vale la pena.
Pero claro, como no pueden parar, en realidad no tienen tiempo para escuchar la respuesta a esa pregunta.
¿Bueno, y qué puedes hacer (si es que quieres hacer algo, claro está)?
Una manera de explicar lo que puedes hacer es llevar tu negocio, tu actividad, como Don Primero lleva su Camino.
Pero claro, esto es muy fácil decirlo.
Otra cosa es hacerlo.
Porque, todo hay que decirlo, para hacerlo como Don Primero, no me puede dejar llevar por la improvisación, por lo que me va apeteciendo, y, sobre todo, necesito comprobar si cada día que pasa me estoy acercando a un objetivo EXPLÍCITO.
En cambio, para llevarlo como Don Segundo, sólo tengo que dejarme llevar.
Dejarme llevar por lo que me parecen buenas ideas, conceptos razonables… hacer lo que me gusta, hacer lo que sé… en fin.
Y en todo esto entra, no sólo lo que hay que aprender, y lo que hay que aprender a hacer.
Entra también, y sobre todo, la mentalidad de la persona al mando.
Es decir, tu mentalidad.
Si estás en la situación de Don Segundo - o en la situación de los pequeños negocios - te puedo decir también que con la mentalidad que tienes no es posible que lo consigas (y dale con las profecías, pero ya sabes que me encantará que me demuestres que no llevo
razón).
Bueno, todo esto nos lleva a que, como ya sabes, no me dedico exclusivamente a escribir emails - aunque me gusta mucho.
Me dedico a ayudar a gente como tú a no ser una estadística más.
A dejar de vivir en la montaña rusa de “desbordado-sin clientes” en la que suelen instalarse los pequeños negocios.
Así que, si te gustaría explorar cómo podemos trabajar juntos, aquí puedes ver algo más de cómo te podría
ayudar (quizá).