Nos va muy bien.
He oído varias veces últimamente.
Estamos desbordados de tanto trabajo y voy de aquí para allá constantemente.
No tengo tiempo ni para ir al baño.
Llevamos un año así, y después la temporadita que llevábamos, ya era hora.
Claro, esto quiere decir que ir de acá para allá constantemente es algo positivo.
Que estar desbordado de trabajo es bueno.
Y, comparado con no tener para llegar a fin de mes, pues sin duda es mejor.
Pero mejor todavía es que lograses tener un negocio que no esté tan pendiente de altos y bajos y sea menos como una montaña rusa.
Y aún mejor, que los altibajos de tu negocio no impliquen que TÚ, la persona que dirige este negocio, se vea afectada en su día a día.
Pero esto sólo se consigue cuando finalmente te das cuenta de que si tienes un negocio, o eres un profesional independiente, la única manera de salir del yo-yo, de la montaña rusa es decidir que tu producto es el propio negocio.
Y que lo que te está deteniendo no es ni tus conocimientos, ni tu experiencia, ni tus habilidades.
Lo que te está deteniendo es sólo cómo piensas en tu negocio.
Más concretamente, cómo interpretas cada cosa que haces.
Y esto se ve en lo que decides hacer.
Por ejemplo, ¿qué haces cuando llegas al trabajo?
¿Qué es lo primero que haces?
¿Dónde se va tu atención (laboral, quiero decir) en cuanto entras en modo trabajo?
¿A cómo vas a hacer aumentar el valor de tu negocio hoy?
o
¿A cómo vas a acabar el proyecto en el que estás?
Es decir, ¿a desarrollo de tu negocio o a producción?
Hay cosas bienintencionadas y esforzadas que haces que seguro que te están llevando en dirección contraria a la que quieres.
Tu presente es el resultado de las cosas que has hecho hasta ahora, de las decisiones que has tomado.
De igual manera, tu futuro será el resultado de lo que hagas a partir de ahora, de las decisiones que tomes.
Si quieres que tu futuro sea algo diferente a tu presente, estaría bien que empezases a hacer cosas diferentes.
¿O cómo lo ves tú?
Aquí, si te interesa que hablemos, y por si te puedo ayudar.