No sé si fue una historia que me contaron o una película que vi, pero versaba sobre un hombre que había vivido casi toda su vida en correccionales y cárceles.
Normalmente, por pequeños delitos, nada muy violento. Al final, logró cumplir todas sus condenas y salir en libertad.
¡Estaba en la calle!
Menos de un mes después estaba de vuelta en el “trullo”.
¡Pero hombre, qué ha pasado!, le preguntaban.
De lo que contó, se desprendía que fuera tenía que ganarse la vida, la patrona de la pensión lo echaba a la calle por la mañana y andaba de acá para allá todo el día, buscándose la vida.
Pero sobre todo, en la cárcel siempre sabía lo siguiente que tocaba, había que comer, que salir al patio, que dormir…, se sabía quién era cada cual… en resumen, sin libertad, pero sin necesidad de decidir qué hacer a continuación.
Añoraba esta sensación de seguridad.
Al final, cometió un pequeño hurto, pero en realidad lo hizo para volver “a dentro”, como él decía: a lo conocido, a lo seguro.
Fuera de prisión, entendemos que somos libres, pero en lugar de tener guardianes dejamos que los acontecimientos, urgencias y necesidades diarias se conviertan en quienes dictaminan qué hacemos en cada momento… todo el tiempo.
La vida nunca va a dejar de ponernos delante posibles “urgencias”, novedades y cambios de última hora.
En principio, disponemos de libertad.
Libertad para dedicar atención y tiempo a lo que consideramos más oportuno: a planificar, a replantear dónde queremos ir, a no dejar que nuestra atención se centre exclusivamente en la circunstancia que más grita en este momento.
Es decir, atender no sólo a lo inmediato, sino a lo que tengo en mente para mi empresa a largo plazo.
… disponemos de esta libertad, pero no siempre la ejercemos.
Por que la libertad implica una responsabilidad.
Parece que en algunos casos nos supera esta responsabilidad y preferimos volver a “la cárcel” de las circunstancias, donde podemos culpar a los acontecimientos, las urgencias, la “situación”…
¿Pero sabes lo que ocurre si no logramos rescatar algo de tiempo para cosas que no parecen imperiosas y llamativas?
Pues te lo digo, acabaremos, dentro de 5, 10 o 20 años, en el mismo sitio exactamente, sólo que más cansados, más desencantados, con menos esperanza.
Es muy importante tener objetivos claros y definidos.
Y que tengan sentido para ti.
Para que un objetivo tenga sentido, tiene que de estar alineado con lo que quieres conseguir a largo plazo.
Sin embargo, muchas veces, cuando pido a mis clientes que imaginen cómo quieren que sea su negocio o su vida dentro de 10 años, no pueden, o no saben.
¡A veces me miran como si acabase de aterrizar de Marte!
Se trata simplemente de un ejercicio de imaginar cómo quieres vivir, dónde quieres estar, qué quieres estar haciendo dentro de 10 años…, sólo imaginar lo que quieres.
Y para muchas personas es un verdadero reto.
Quizá nunca se lo hayan preguntado.
O no se hayan permitido soñar, o llevan tanto tiempo “en la cárcel” del día a día, que cuando se les abre una puerta para poder salir – y asumir la responsabilidad de qué cosas hacen en cada momento – acaban volviendo a encarcelarse ellos mismos con la atención exclusiva al
día a día, a las urgencias.
Aquí, además de reo, eres el juez.
Tú te has metido en la cárcel y sólo tú puedes sacarte.
Si algo de esto te pasa, quizás te interese el curso Explórate!
Es un curso diseñado para explorarte y ayudarte a acceder al conocimiento que tienes.
El conocimiento dentro de ti.
Sobre lo que realmente te mueve.
Y sobre lo que realmente eres capaz de conseguir, si te lo permites.
Al final del curso Explórate! acabarás con un plan de acción personal para el cambio que quieres implantar.
Este no es un plan genérico.
Es un plan personalizado basado aspectos tuyos (fortalezas y áreas en las que te pones la zancadilla) que hasta ahora desconocías o a los que no prestabas atención, y que acababan manteniéndote dentro de esa cárcel conocida como “zona de confort”.
Si decides hacer el curso, implica que te comprometerás contigo mismo a dedicar 10-15 minutos al día (no más), 5 días a la semana, para tu desarrollo, durante los próximos 30 días.
El curso te irá llegando por correo electrónico, y lo podrás hacer en los horarios que tengas disponibles, pero respetando las consignas definidas respecto a los plazos.
Aquellos que se inscriban en el curso hoy hasta las 23:59h., tendrán una sesión de coaching individual 1 a 1 conmigo, dónde revisaremos al final el plan de acción que tú mismo has definido, para cerciorarnos de que sea un plan que puedas realmente llevar a
cabo.
Aquí si quieres comenzar a explorarte y salir de la cárcel en la que te
mantienes a ti mismo.