Sí, ya sé que dije que no iba a enviar más emails sobre el curso de venta, pero es que hace dos días me
ocurrió algo que no me había ocurrido nunca.
Así que quería compartir esta experiencia, porque creo que es muy
ilustrativa.
Hace dos días - este martes, concretamente - tuve una reunión de ventas.
Pero en este caso, yo era el posible cliente.
No sabía el precio al inicio, pero imaginaba que no era barato.
Se trataba de un curso.
Todo esto te lo digo para ponerte en situación.
Y cual fue mi sorpresa cuando, contra todo pronóstico, acabé diciendo que sí.
El precio:
8.000€
En una sola reunión.
Lo interesante realmente es lo siguiente: la que vendía era una chica más bien joven, muy “normal”.
Quiero decir, que no parecía ejecutiva agresiva, ni vendedora de coches de segunda mano, ni nada de esto.
Maja.
Normal.
Y empieza la reunión, de una manera muy particular… de una manera que me sonaba…
Y continúa de una
manera que no he visto a nadie hacer aquí en España, pero que es justo una de las cosas que enseño.
En realidad, fue pasando
por un proceso que yo ya conocía: es muy similar a lo que yo enseño.
Sobre todo, se mantuvo firme en las 2 o 3 situaciones que
suelen resultar muy difíciles. Esas en las que solemos decir “yo aprendo un sistema y luego lo voy ajustando según veo” (es decir, según me resulta cómodo).
En concreto, las 3 situaciones en las que la gente suele arrugarse (el acuerdo inicial, el plantear el dinero en el momento adecuado, y guardar silencio en los momentos que toca - que no siempre es fácil saber), los hizo a la perfección.
Ella lo hizo todo muy natural.
Normalmente, nadie lo hubiera notado.
Yo lo noté, porque es
algo que conozco y que enseño.
A pesar de saber que me estaban vendiendo con un sistema que YA conozco.
¿Por qué cuento esto? Porque al final dije que sí.
Para confirmar que nos gusta comprar.
Y que no molesta que nos “vendan” si está bien hecho.
Al contrario.
Por si aún quieres replantearte si aprender a vender así es algo que te puedes permitir no hacer.
Un saludo,