…que está perfectamente diseñado para conseguir exactamente lo que estás consiguiendo.
Por mucho que te esfuerces más, si lo que haces es lo mismo, probablemente lo que conseguirás es más de lo mismo.
En casi todas las áreas de la vida, si algo no funciona solemos probar otra cosa.
Si el hotel no me gusta, la próxima vez pruebo otro.
Si la dieta que sigo no funciona, busco cambiarla.
Si la tabla de ejercicios que hago no me da el
resultado que quiero, lo cambio.
Si la chica que conocí no me acaba de encajar, lo dejo y busco otra…
Y así…
Porque veo, constato, que por ahí la cosa no
va…
Curiosamente, en los pequeños negocios, parece que si no conseguimos lo que buscamos en el negocio, en lugar de entender
que lo que estamos consiguiendo es un resultado directo de lo que hacemos (y, también, claro, de lo que NO hacemos), y por lo tanto sería mejor hacer otra cosa, nos dedicamos a hacer más de lo mismo.
Mucho más.
Hasta agotarnos.
Y luego nos sorprende que meses o años después sigamos en el mismo sitio.
Diciéndonos que lo hemos intentado TODO.
Pero nada, chico, ¡no hay manera!
Aunque a veces es difícil hacerlo uno mismo, te invito a que intentes imaginar tu negocio como un sistema: una secuencia de fases, módulos, etc., que se van alimentando cada una a la siguiente, y que tiene un proceso de inicio a fin.
Con un resultado.
Si lo imaginas así, quizá te sea más fácil ver dónde está lo que te impide conseguir lo que quieres.
Y así focalizarte en cambiar JUSTO ESO, que es lo siguiente que tu negocio necesita.
Todo lo demás que hagas, probablemente esté bien, pero no te saque del círculo vicioso.
Seguramente, dentro de un tiempo, ya no sigas yendo al mismo hotel que no te gusta, ni haciendo los ejercicios que no te ayudan, ni manteniendo la relación que no va a ningún sitio.
¿Seguirás manteniendo un sistema en tu negocio que no te da lo que buscas?