Mira, por un lado está el problema.
Es decir que si tuvieses que decir cómo va tu negocio, probablemente podrías señalar algún problema concreto.
Cosas que me vienen a la mente, más o menos sin pensar mucho:
Pocos clientes.
Capacidad de producción Insuficiente.
Dificultades de tesorería.
Dificultades para delegar.
Dificultad para encontrar personal cualificado y que se queden.
A cualquiera de estas
situaciones, podríamos llamarla “el problema”.
Lo que crees que molesta y está deteniendo el crecimiento de tu
empresa.
En realidad, la vida en general, y la vida de un negocio en particular, están llenas de problemas.
Es lo que hay.
Es de lo que va la vida: resolver problemas.
Porque cada vez que te enfrentas a un problema y lo resuelves, te haces un poco más libre, y tienes un poco más de capacidad.
Y en tu negocio igual. Conforme te enfrentas a los problemas, tu vas aprendiendo de verdad y tu negocio puede crecer.
Bueno, esto en lo referente a problemas.
En minúscula.
Luego está EL
PROBLEMA.
Así, con MAYÚSCULAS.
EL PROBLEMA es que te acabes acostumbrando a vivir con el problema.
Si no haces cada día algo para resolver “el problema”, aunque te quejes, es que te estás acostumbrando a vivir con él.
A ver, hay problemas que sí lo son: una pandemia, una gran recesión, un cambio de tendencias en el mercado.
Estos son problemas que están fuera de tu control.
Y pueden afectar muchísimo tu vida.
Aunque como hemos visto, pueden inaugurar una nueva manera de abordar como trabajamos, o a qué nos dedicamos, y por lo tanto pueden ser heraldos del cambio.
Pero los otros “problemas” no son realmente problemas, sino situaciones con las que hemos de lidiar continuamente.
Situaciones que, en gran medida, son la principal diferencia entre trabajar por cuenta propia y trabajar por cuenta ajena.
Es decir, que no son “Problemas” que vayan a desaparecer por su cuenta, sino que son en realidad de lo que se trata tu trabajo si te has puesto por tu cuenta.
De lo que va tu trabajo es de resolver estos “problemas”.
Pero si te acostumbras a convivir con el problema (pocos clientes, por ejemplo), esto se convierte en EL PROBLEMA.
Porque para que tu negocio crezca y se estabilice y te de una fuente de ingresos más o menos predecible, necesitas “resolver el problema de pocos clientes”.
Y el del círculo vicioso de vacas gordas/vacas flacas.
Y el problema de no saber negociar.
Y el hecho de no ganar dinero en proporción a a lo que trabajas y lo que sabes.
Pero sobre todo, necesitas resolver el PROBLEMA: acostumbrarte a esto y vivir con ello.
Y no entender que mirar para otro lado y pensar que ya lo haré, ES acostumbrarte a vivir con el problema.
En el próximo email te hablaré de porqué la autoridad es tan importante en un negocio de servicios y cómo aprovechar las oportunidades para conseguirla.
Hasta entonces.