... por donde tirar, quiero decir.
En el email anterior comenté que cuando estoy que “no sé por dónde tirar”, suele ser por una de dos situaciones.
A) Un error de perspectiva y un vicio, o
B) Un error de perspectiva y un bloqueo.
En ambos casos se produce un error de perspectiva sistémica.
El vicio, del que hablamos en el email anterior, es el de la adicción a la urgencia (por abreviar).
Hablemos ahora del bloqueo.
Parálisis. Bloqueo. Incapacidad.
“Hay tantas posibilidades que
no sé por dónde tirar.”
No creas que esto te pasa a ti solamente.
Les pasa a los leones también.
A principios del siglo XX, un chaval norteamericano llamado Clyde Beatty siendo adolescente se marchó de casa y se apuntó con un circo ambulante.
Como limpiador de jaulas.
Con el tiempo se convertiría en un famoso domador de leones.
Y, cosas muy poco común entonces - cuando la mayoría de los domadores morían en la pista del circo - vivió hasta una edad avanzada.
Y no murió en la pista. Murió de cáncer.
¿Cómo logró sobrevivir a los leones?
Una de las cosas que descubrió fue que si le ponías
una silla - las patas, quiero decir - en la cara de un león, este se ponía a mirar las patas, como eligiendo por donde tirar (¿te suena?) y se quedaba parado.
Como desconcertado.
Sin un objetivo claro, o más bien, cuando hay muchos objetivos
posibles, los leones se quedan sin saber por dónde tirar.
Qué casualidad.
Justo como te pasa a ti.
Los leones tienen muy claro lo que quieren.
Al menos, en principio, convertirte en su desayuno...
Pero si les presentas con varias opciones, si tienen más de un lugar al que mirar, se bloquean.
Lo cuál es muy bueno para los domadores, pero no tanto para los leones.
El trabajo necesario para superar este bloqueo (el mismo problema que producen las cuatro patas de la silla) es diferente al trabajo necesario para romper la adicción a las urgencias.
Es un esfuerzo de limitar mis opciones, por un lado, y de gestionar los tiempos para la toma de decisiones. Esto, hablado así, en plan en general.
Pero, en ambos casos (el A y el B) se da el mismo problema de orden “superior”. De tal manera que si resolvemos el superior, los otros problemas son más fáciles de superar.
Y si no resolvemos el superior, todo lo que hagamos no serán más que tiritas momentáneas.
Conseguiremos algunos cambios con esfuerzo, pero en cuanto bajemos la guardia volveremos a las andadas.
El problema superior es el error de perspectiva “sistémica” del que hablaba antes.
Si arreglo el fallo de percepción sistémica la fuerza que tiene la adicción a la urgencia, y el desconcierto que me producen tantas posibilidades por dónde tirar, pueden llegar a desaparecer del todo.
Imagínate sabiendo en todo momento qué puedes hacer.
O mejor, qué debes hacer para hacer crecer tu negocio.
Pero no en líneas generales.
No como frase bonita.
No.
Saber qué puedes hacer para hacer crecer tu negocio, por ejemplo, en esta media hora libre que tienes ahora.
O en las dos horas que te han quedado colgadas mañana por la mañana.
Saber siempre, siempre, qué es lo mejor que puedes hacer por tu negocio en cada momento.
¿Te parece un buen plan?
Como se está haciendo algo largo este email, en el siguiente te hablaré de esta mirada más sistémica y cómo te puede ayudar a llevar siempre las riendas de tu negocio.
Hasta entonces.