El problema no es que estés demasiado ocupado.
ESTÁS demasiado ocupado, sin duda.
Pero ese no es el problema.
Si consideras que el estar tan ocupado es el problema, entonces no encontrarás solución.
SIEMPRE vas a estar muy ocupado.
Y esto no va a cambiar.
El problema tiene más que ver con que tu estar "ocupado" se parece mucho más al de un bombero, que al de un director de servicios contra incendios.
Corres de un incendio a otro.
Y de este al siguiente.
Pero nunca te paras a instalar detectores de humo.
El problema es que, aunque algunos incendios son realmente peligrosos, la mayoría no lo son y puedes obviarlos sin grandes consecuencias.
Pero no te paras para ver cuál es cuál.
Qué incendios son
peligrosos, y de cuáles no hace falta ocuparse ahora mismo, porque se extinguirán solos.
Entras a todos los trapos.
Es decir, intentas apagar todos los incendios.
El problema es que apagar incendios genera mucha adrenalina, es muy emocionante.
Es adictivo y te hace sentir necesario.
Imprescindible.
E instalar detectores
de humo es muy, muy aburrido.
El problema es que se te da muy bien, demasiado bien, apagar incendios.