Hola:
Quiero empezar una serie de emails que repasarán exactamente lo que hago con un cliente cuando empezamos a trabajar.
Es decir, será - de alguna manera - como hacer el mismo trabajo que hago con un cliente.
Ya te adelanto que lo que te pueda decir siempre por aquí serán los “qués”, y algo de los “cómos”.
Pero como cada uno somos un mundo, mi verdadero
trabajo que consiste, además de todo lo que vas a ver, en ayudarte a que veas dónde puede que te engañes, dónde tus sesgos te sabotean, y donde o como te despistas, no lo voy a poder hacer por aquí.
Pero lo que sí podrás hacer es tener una visión de en qué cosas puedes o debes trabajar.
Ahora si lo quieres hacer acompañado o por tu cuenta, eso es un tema diferente.
Nada de esto quiere decir que el éxito que tienen mis clientes sea mío de ninguna manera. No.
Siempre es suyo.
Mi papel se asemeja mucho al de un guía de montaña.
Te ayuda a no despeñarte, a no despistarte, pero la montaña la tienes que subir tú.
Y, aunque ahora mismo no lo creas, la montaña que realmente tienes que subir no está fuera.
No está realmente en las cosas que quizá no sepas de marketing, de prospección, de ventas, de gestión del tiempo, de gestión de personas.
Estas cosas las aprenderás, si es que no las sabes.
E incluso aprenderás a ponerlas en orden, priorizarlas y relacionarlas.
Esto se puede
aprender.
La verdadera montaña que tienes que escalar está dentro de ti.
Y esto es así tanto si estás escalando el K2, como si estás intentando poner tu estudio, o tu despacho, o tu pequeño negocio.
O si ya lo tienes desde hace tiempo y no logras consolidarlo.
El verdadero reto está en que te conviertas, por dentro, en la persona que es capaz de subir una montaña.
O dirigir una empresa.
O llevar un estudio o un despacho.
Conforme tu interior vaya cambiando, ampliándose, creciendo, verás que las aparentes dificultades que tienes externamente van apagándose hasta casi desaparecer.
Una vuelta de tuerca más: pero este trabajo interior de cambio de tu alcance, de tus capacidades, lo logramos a través de cosas externas.
De ponerte a hacer las cosas que hace falta hacer y que te dices que ya harás.
De identificar lo que tu empresa necesita y subsanarlo (aunque te digas que “no tienes tiempo”).
El cambio como persona ocurre gracias a las cosas concretas que haces.
Es decir que en realidad ese negocio rentable y funcional que puedes conseguir, será realidad como efecto secundario de tu cambio como persona.
Será el método a través del cuál te habrás convertido en el tipo de persona que puede llevar un negocio exitoso - porque hace lo que toca, cuando toca.
Aclarado esto, te explico un poco más la idea que hay detrás de esta secuencia de emails.
Hace años tenía un mapa mental que enseñaba a mis posibles clientes sobre lo que haríamos en nuestro trabajo.
Incluía diferentes áreas - áreas funcionales, podríamos decir - en las que podemos dividir el negocio.
Y yo establecía una diferencia.
A) Si ya tienes un negocio,
empezamos por aquí (en concreto, por las finanzas, para identificar los datos reales y las líneas de negocio más rentables, etc.).
B) Si estás lanzando un negocio, empezaremos por este otro sitio (en concreto, fijar tu posicionamiento estratégico, para decidir por dónde avanzar).
En esta división implica un supuesto: los negocios que ya están en marcha tienen claro su posicionamiento estratégico (además de que están en disposición de analizar sus finanzas porque tienen acceso a ellas).
Bueno, si tienes un negocio desde hace algún tiempo y nada de esto te suena, no te preocupes (o sí!!, pero no te preocupes porque seas “raro”).
Porque lo que fui descubriendo en mi trabajo es que la mayor parte de los negocios que ya están en marcha - NO TIENEN NI IDEA DE SU POSICIONAMIENTO. De hecho, probablemente tampoco sabrían definir “posicionamiento estratégico”.
Tampoco tienen definida una estrategia (si estrategia te suena muy técnico, piensa en “no saben dónde van concretamente”).
Me refiero a los pequeños negocios de profesionales de servicio, por ejemplo.
Sobre todo a los que se ponen por su cuenta por lo que saben “hacer”.
Hay, sin duda negocios que sí tienen claro su posicionamiento estratégico y se nota en que suelen crecer y consolidarse con bastante más facilidad.
Así que en los siguientes emails iré abordando poco a poco diferentes aspectos (aunque en una secuencia “ideal”, porque en la realidad dependería de la situación de la persona con la que estoy trabajando):
Estrategia, aspectos comerciales, aspectos financieros que necesitas tener siempre en la cabeza…
Pero lo más importante que necesitas recordar - para empezar - es que el funcionamiento de tu despacho, estudio o negocio (la vertiente negocio) es algo que está aparte de lo que entregas (la vertiente "producto", ya sea un servicio profesional, o un oficio de la construcción o lo que sea).
Son dos vertientes distintas.
Dos áreas de atención diferentes.
Y, aunque no te lo parezca, la vertiente "negocio" tiene mucho que decir sobre el éxito o no de tu proyecto.
Probablemente más que la otra.
Con estos emails, si lo deseas, puedes acompañarme e ir avanzando en subir esta montaña. Si lo haces, tu negocio, tu cuenta bancaria, sin duda te lo agradecerán.
Pero, sobre todo, verás como te vas convirtiendo en alguien más cercano a quien siempre sospechaste que podías ser.
Hasta el siguiente email, puedes leer un poco más sobre la filosofía que hay detrás de esto aquí.