¿Sabes?
Lo que parecen problemas, no son tales.
Al menos no en el sentido de que "mejor que no estén".
La vida es una sucesión de problemas.
Los problemas se resuelven.
Y así crecemos como personas y nos desarrollamos.
Es decir, que sólo son problemas porque nos incomodan, pero en realidad son escalones al siguiente nivel...
En el mundo del trabajo es igual.
Los problemas
siempre van a estar ahí.
Sin duda esto lo ves en tus proyectos de trabajo también.
De ti depende si resuelves los que tienes delante y te enfrentas a otros de mayor nivel - porque tu capacidad ha aumentado, o...
Los rehúyes, te conformas, te rindes, te resignas y seguirás teniendo los mismos problemas toda la vida.
Es decir, sin llegar a crecer.
- Ni personalmente.
- Ni económicamente.
- Ni
empresarialmente.
En realidad, como sin duda ya sabes también, no existe eso de estar parado.
Si no estás creciendo, te estás encogiendo.
No existe eso de quedarse “detenido”.
Sólo lo parece.
Así que ante un obstáculo tú eliges.
- Te retiras a tu cueva. A tu zona de confort. Y te haces un poco más pequeñito.
- Superas el obstáculo como sea. Y creces un poco. Como negocio y como persona.
Un obstáculo podría ser cualquier cosa que se interpone entre tú y tus objetivos.
- No ganas suficiente dinero.
- No consigues nadie en quien confiar en tu estudio.
- No consigues tener unos ingresos
estables.
- No sabes cómo conseguir nuevos clientes.
- No logras tener tiempo para ti, para tu familia, para tus aficiones.
Esto es con lo que trabajo con mis clientes desde hace años.
Pero lo principal es que no estén
dispuestos a rendirse. A resignarse.
Que estén dispuestos a hacer lo que sea para superar el obstáculo y poder llegar a tener
el tipo de vida que quisieran.
Entonces se puede hacer un trabajo excepcional.
Recuerda, no busques una vida sin problemas: se llama muerte