Estos días estoy viajando bastante, entre unas cosas y otras y esto para mí suele ser una oportunidad para elaborar ideas, según voy conduciendo (entre paradas de pis y de teta).
Bueno, te aviso que este email es un poco más denso que otros - y algo más largo...
Ayer vinimos desde las Alpujarras a un pueblo de La Sagra, en Toledo, para estar en el cumpleaños 100 de la abuela de mi mujer.
Como parte de la celebración vino la orquesta del pueblo y se pusieron a tocar pasodobles en el local.
A todo volumen, claro.
Gloria, la abuela de mi mujer, se puso a cantar con un megáfono y sus hermanos y hermanas de entre 80 a 95 bailando...
Todo entre un estruendo increíble.
Sin duda, gente de otra pasta.
¿Qué
tiene que ver esto con tu negocio?
Todo es un sistema.
Vivimos dentro de sistemas, dentro de sistemas, dentro de sistemas, como las muñecas rusas esas.
Sólo que los sistemas no son como las muñecas.
Los sistemas son complejos.
Sus componentes están interconectados en su interior.
Las relaciones no son casi nunca sólo lineares.
Es decir, que
cada vez que cambias algo en una parte del sistema, estás cambiando TODO el sistema.
Esto implica varias cosas.
Primero que cualquier intervención en el sistema que no tenga en cuenta todo el sistema y cómo está interrelacionado tiene tantas
probabilidades de provocar la mejora deseada, como de no hacer nada, como de empeorar el resultado global del sistema.
Es
decir, fijarse en cómo resolver una cosa, sin mirar su papel en el todo, puede ser nefasto. Una de sus resultados característicos quizá te suene: trabajas mucho, mucho tiempo, sin que puedas decir que estés obteniendo una mejora apreciable en la totalidad.
Lo segundo que implica es que si tienes un pequeño negocio de servicios profesionales, es muy probable que tu foco esté casi completamente en el producto.
Es decir, en una parte del componente de uno de los sistemas, lo que probablemente hace que todo el sistema esté sesgado.
Que hagas lo que hagas, te esfuerces lo que te esfuerces, por ahí no vayas a conseguir una mejora clara de tu negocio.
Y lo tercero, y quizá más chocante, o al menos que menos tenemos en cuenta habitualmente, es que esta colección de sistemas (lo de las muñecas rusas) es, en sí mismo, un sistema también.
Un sistema de sistemas, claro, pero un sistema, al fin y al cabo.
Es decir, también sujeto a las reglas, leyes y limitaciones de los sistemas.
En concreto, a la regla de que cualquier cambio en una parte del sistema, afecta a todo el sistema.
Esto tiene implicaciones muy importantes.
Por ejemplo, que cualquier cambio en tu vida relacional personal - cómo te relacionas con los demás - tendrá - SÍ o SÍ - un efecto sobre tu salud, y sobre tu negocio, y sobre tus finanzas...
Quizá sea buena idea que vuelvas a leer el párrafo anterior.
No existen los compartimentos estancos.
Por esto es tan
importante que dediquemos el tiempo necesario a articular una idea clara de qué queremos, concretamente, para el SISTEMA GLOBAL que somos.
Para el sistema de sistemas (biológicos, psicológicos, mecánicos, anímicos, relacionales, etc.) que llamamos YO.
Y, otra idea, lo que hace que un sistema funcione son las interacciones entre sus componentes.
El
sistema no es la suma de sus partes. El sistema es el producto de la interacciones entre las partes.
Quiere decir que el
resultado que obtiene el sistema que llamamos YO, es decir TÚ (cómo es tu vida en su totalidad), tiene muy poco que ver con cuanto afinas las cosas particulares de este o aquel sistema y mucho con cómo funcionan las interacciones entre los diferentes componentes.
Para ser más concreto: no vas a ser más feliz por ganar más dinero, parecerte a Cristiano Ronaldo o a Kim Kardashian, tener un yate de 100 metros de eslora, ser propietaria de una isla en el Pacifico, ni hacerte otro curso de mindfulness.
Ni tampoco tu negocio va a funcionar mejor, es decir, ponerse al servicio de tu YO, sólo porque seas un excelente arquitecto, consultora, periodista, informático, constructor o lo que sea que hagas...
Cada subsistema, es, claro está, un sistema a su vez. Sus componentes están interrelacionados y necesitan un equilibrio para un estado óptimo del
sistema.
Focalizar tu esfuerzo y atención principalmente en una parte: por ejemplo, la producción - como suele ser habitual en
los pequeños negocios de servicios profesionales- no hace más que desequilibrar el sistema.
Intervenir de manera puntual:
ahora haciendo SEO, poniendo anuncios, escribiendo un blog, tampoco es la respuesta.
Se trata de abordar lo que haces con una mirada más sistémica: todo tu marketing, por ejemplo. Cómo funciona. Es un sistema también...
De lo contrario (y esta es la paradoja de los sistemas) puede que mejores aquello en lo que te has focalizado - el marketing, por ejemplo - pero no logres una mejora en el resultado del SISTEMA. Ni del sistema "tu negocio" ni, por supuesto, del sistema "TÚ".
Los sistemas existen para cumplir una función. Esto es aplicable a tu sistema de marketing, a tu negocio y al sistema que llamamos YO.
La idea con la que quisiera que te quedases hoy es que para saber qué puede o no ser una mejora en tu sistema global es importante que dediques el tiempo a definirlo.
A definir tu sistema global (YO) y qué resultado quieres.
Este es el primer paso.
Ineludiblemente.
Y luego a definir los diferentes sistemas y sus resultados deseados en función del sistema global.
Es parecido a lo que comenté en el anterior email: decidir qué es el éxito para ti.
O decidir cómo quieres vivir.
De manera que puedas valorar cómo afecta lo que hagas en tu negocio, por ejemplo, al resultado final en tu YO global.
En otras palabras: el objetivo nunca debería de ser, simplemente, mejorar la conversión (por ejemplo), o el índice de cierre, sino el sistema, o más bien los sistemas.
No buscamos mejorar el marketing - en el caso que nos ocupa. Lo que queremos mejorar es el sistema NEGOCIO. Y aún más por encima de esto, queremos mejorar el sistema YO.
Y para que esto sea cierto, y no te llames a engaño, has de tener muy claramente definido qué es mejora y qué no lo es.
Así puedes constatar, por ejemplo, si tu vida es hoy mejor que hace 6 meses, o un año.
Con todo lo que trabajas.
Y si no lo es, quizá veas que necesites buscar otro enfoque, porque por dónde vas, parece que no te está dando lo que buscas.
Aunque haya mejoras en algunas partes.
Todo es un sistema. En el baile de la abuela centenaria había niños de 5 meses, de 4 años, de 10, personas de todas las edades, hasta la abuela de 100.
Todos estaban vinculados.
Parientes de sangre.
Miembros de un sistema.
Nadie sobraba.
La personalidad de cada uno, las gracias de este, el tono regular de aquél... todo era parte del resultado global.
Intentar mejorar la celebración, no invitando al que "siempre desentona" - es un decir - sin duda habría estropeado la celebración de alguna manera no esperada.
¿Qué quieres conseguir con tu sistema?