Ya habrás identificado tus competencias y ahora se trata de hacer un pequeña valoración y elegir cuál puede
ser tu estrategia competitiva.
Esto era lo que tenía planeado, pero he pensado que en lugar de esto hoy te quiero contar algo
que en realidad no he contado en detalle nunca.
Contarte una historia que podía empezar con:
Érase una vez una pequeña empresa… una pequeña empresa española cualquiera. No era una “start-up”. Al menos no en el sentido tecnológico.
Una pequeña empresa de servicios.
De las que había y hay tantas y tantas.
Gente intentando ganarse la vida honradamente con lo que sabe.
Hmmm…
¿Sabes que pasa? Que tanto en mi web, como cuando he hablado en público, como manera de - digamos - justificar por qué yo te puedo contar algo de valor para ti, que no sea SÓLO lo que he leído por ahí, contaba una historia.
Era mi historia.
Iba a decir que era la historia de cómo había pasado por un gran altibajo. De tener clientes muy contentos a tener despedir a las 3 personas que había contratado.
De tener una micro-pyme a tener que buscar trabajo para poder comer.
Y de cómo había pasado de estar así, sin dinero para comer casi, a que - en más o menos 3 años - mi empresa tuviese 10 empleados en nómina y estar facturando más de 600.000€.
Podría decir que esta es lo que contaba era la historia de CÓMO lo logré.
Pero en realidad sólo es la historia DE QUE lo logré.
Porque, curiosamente, nadie me ha
preguntado, ni he dicho en detalle CÓMO lo hice.
Es cierto que digo, así por encima, que encontré unos libros y estuve
estudiando y aplicando lo que aprendía, compaginándolo con trabajos de traducción que me permitieron vivir.
Pero no qué hice
concretamente.
Qué hice para que mi pequeña empresa se convirtiese en aquel entonces en una de sólo 2 empresas de nuestro
tamaño que hacían lo que hacíamos en España y que tuviésemos clientes en 3 continentes.
¿Porqué no lo he contado?
Bueno, en realidad, al principio sí que lo contaba.
A mis conocidos que también tenían una empresa de traducción como yo.
Pero nadie me creía.
A ver. Sí me creían el cambio, porque lo habían visto.
De estar a punto de cerrar, a ser la micro-pyme que más destacaba de todos ellos.
De ser un “chiringuito” de una persona y media, a tener 10 personas en nómina y 40 traductores por Europa.
De no tener “pà” llevarme a la boca, a facturar bastante.
Lo habían visto. No era eso lo que no se
creían.
Me decían “Qué suerte has tenido. Yo pensé que os hundíais.”
Y, claro, suerte siempre hay.
Pero, como que no querían creerse las explicaciones.
Así que dejé de contarlo.
Luego cuando empecé con el coaching (y utilicé el mismo sistema al arrancar, lo que me permitió vivir de esto desde hace ya hace casi 13 años), he contado esta historia, pero nadie me ha preguntado.
PERO EXACTAMENTE ¿CÓMO XX%%$$ LO HICISTE?
Creo que probablemente es porque no logro transmitir la potencia que tiene. O porque no logro transmitir la importancia que tiene.
En fin.
Llevo años pensando en cómo organizar todo lo que hice de manera que se pueda explicar.
Explicarlo
para que otros puedan seguirlo.
Y creo que voy teniendo una idea de cómo lo quiero hacer. La idea no está fijada, pero al
menos en una primera instancia será en forma de curso en vivo (es decir, no grabado).
Así que en breve en uno de los próximos
emails te pediré que si te interesa me lo hagas saber.
Sólo eso.
Que levantes la mano y digas “Juan Antonio, me interesa”.
Pero esto para otro día.
No sé si el siguiente email o el otro, pero pronto.
Eso sólo por avisarte.
Lo de las
competencias, si no te importa, lo dejamos para otro email (y así te doy más tiempo para que lo revises o lo hagas si no lo has hecho). Piensa que si finalmente te decides a seguir este proceso que llevamos algunos emails haciendo, será algo con lo que necesitas comprometerte durante un largo tiempo.
Así que mejor si lo has dado varias vueltas.
Hasta el siguiente email.