Hace un par de días, como quizá sepas, tuvimos una mesa redonda sobre planificación
estratégica.
Con otros pequeños emprendedores, cada uno aportando su visión sobre esto de planificar.
Había preparado algunas preguntas para animar el debate, porque ya sabes que a veces a la gente le cuesta comenzar a hablar (o lo
contrario, empieza a hablar y no sabe parar…)
Pero, afortunadamente, todo fue de maravilla.
No hubo pausas ni silencios incómodos. Ni tampoco hubo momentos de esos de “que corte” a ver cómo conseguimos que este pare de hablar?
Es lo que tiene trabajar con gente de nivel.
Lo que más se me quedó fueron 2 cosas.
Una de ellas pasó allí, la otra, después.
La primera es que cuando pregunté sobre si vale
la pena hacer una planificación estructurada, dado que es un esfuerzo y cuesta dinero hacerlo.
Es decir ¿Se puede permitir una
pequeña empresa hacer esto?
La respuesta fue:
¡Es al revés! ¿Te puedes permitir no hacerla?
Y esto es por todo lo que sale simplemente por hacer la planificación.
No te digo ya, si luego lo ejecutas!
¿Qué es lo que sale?
Pues cosas como:
- Lo que yo pensaba que eran mis “mejores” clientes, resulta
que no lo son. Son los peores (dan más trabajo, pagan menos).
- Lo que yo pensaba que era importante para mis clientes, resulta que no lo es. Es otra cosa. (Por ejemplo, no pierdes clientes por dinero, como creías, sino por otra cosa).
- Lo que yo pensaba que era clave en mi negocio, resulta que es totalmente accesorio (y lo que es
clave, no lo había visto).
Lo que yo pensaba… lo que yo pensaba.
Mi abuela decía: “Creí qué, pensé que. Las excusas del “Tonteque””.
Si tienes un pequeño negocio, no te puedes permitir sólo “pensar”, Necesitas comprobarlo.
Y el proceso de planificación estratégica te da justo eso (entre otras cosas).
La segunda cosa que se me quedó (que no me he olvidado) es algo que me dijo uno de los asistentes después, en una conversación telefónica.
“Es que, haciendo esto, he visto que estoy regalando el principal servicio nuestro. Justo con lo que podría hacer dinero ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Es que me siento gili, pero gili de verdad.”
Mejor sentirse gili y corregir, que seguir ciego indefinidamente.
Este tipo de cosas es lo que puedes sacar a la superficie y corregir haciendo el curso de planificación estratégica simplificada para pequeños negocios, que empieza este lunes.
Sólo con ver una décima parte de estas cosas en tu negocio - y si no has hecho una planificación estructurada te puedo garantizar que habrá varias - ya habrás recuperado con creces tu inversión.
Y además tiene una garantía de devolución de tu dinero si no consideras que vale lo que has pagado.
¿Cómo es que te lo estás pensando aún?
¿Te montas en el tren que sale le lunes o te quedas esperando a ver si viene otro?
Si quieres esperar a ver si aparece otro tren, no hagas clic Aquí, porque te pondrás en movimiento.