Hola de nuevo.
Hace un par de semanas que no escribo aquí…
Los motivos son variados: algún problemilla de salud, una obra a medio acabar
(que, como sabrás, agota más que los problemillas de salud), algún viaje… pero sobre todo porque he estado considerando un cambio en el enfoque de lo que escribo.
Verás, el trabajo que hago con mis clientes es, en realidad, una manera subrepticia de trabajo personal.
Mi experiencia y mi convencimiento es que los problemas que los pequeños empresarios tienen, sean los que sean externamente, si tiramos del hilo siempre nos llevan a algún tipo de limitación, de autosaboteo.
Aprendí hace años que si mejoras tu manifestación externa, también mejora tu configuración interna, así que me dedico a ayudar a las
personas a acercarse más a ser la mejor versión de sí mismos… y por el camino, su
negocio va mejor.
Pero hace ya un tiempo que siento que seguir hablando de eso desde fuera - desde los resultados empresariales que puedes conseguir- (sin que vivan cómo es el trabajo que podemos hacer juntos) suena a “lo
mismo de siempre”.
Es cierto que recibo mensajes de respuesta agradeciéndome lo que comparto, el tono, que sienten que les ayuda… pero hay una disonancia cognitiva.
Te cuento:
Ya me han dicho varios clientes y ex-clientes míos que de lo que hablo en mis emails, o los cursos que vendo y enseño, no transmiten en absoluto lo que luego ocurre, los cambios profundos que sienten que se producen.
Vamos, que no refleja el trabajo real que hacemos juntos.
Además, veo que el espacio virtual está cada vez más lleno de personas que venden éxito empresarial, cómo si no tuviese nada que ver con uno mismo.
Y a la vez, veo gente que vende “desarrollo personal” como si fuese una entelequia desprovista de
cuerpo. Lo que decía una amiga mía: primero se ponía “zen”, pero luego estaba demasiado “Ommm…” a la hora de la verdad.
Bueno, cosas de ella y de cómo hablaba después de tantos talleres de crecimiento personal.
El caso es que, como digo, mi
experiencia es que cuando te pones por tu cuenta, todos tus problemas, todas tus dificultades, todos tus bloqueos, tienen que ver… pues contigo.
Con tus saboteadores, principalmente. Pero como son una parte de ti y te crees lo que te dicen y además hablan con tu propia voz, pues digamos que tiene que ver contigo.
Lo que quería decir hoy es que creo que tengo que corregir el tiro.
De tanto querer evitar - quizá - que si hablo de desarrollo personal se me confunda con un gurú de los que levitan o hacen levitar (o eso dicen), quizá ahora me he dejado confundir con los que sólo te venden éxito externo dinero,
coches, lujo, éxito, etc.
Creo firmemente que un pequeño empresario necesita corregir por dentro, para que su externalidad lo manifieste.
De hecho, es lo único que realmente puede hacer.
De alguna manera tiene “el enemigo en casa”, pero cuando deje de ponerse del lado de sus saboteadores, verá como la vida interna y externa empieza a fluir de otra manera.
Así que mi plan es comenzar a escribir más de desde este punto de vista.
Más alineada con el tipo de coaching que en realidad hago y que llevo haciendo desde hace 13 años.
Si todo esto no hace que te quieras borrar de mi lista, espero seguir aterrizando en tu bandeja de entrada cada semana o así.
El año que entra quiero empezar un par de cosas nuevas y diferentes que no he hecho hasta ahora, pero te lo iré contando en los siguientes emails.
Hasta entonces,