El problema es siempre uno mismo.
Mira, si estás por tu cuenta, y sin que me presente como adivino, te puedo decir que probablemente te cuesta conseguir suficientes clientes, y si los consigues te cuesta cobrar bien, y probablemente trabajas más de lo que te
gustaría trabajar (aunque te digas que te gusta tu trabajo), y si buscas algún colaborador verás que es muy difícil encontrar en quien confiar, que trabaje bien.
Probablemente, hasta te veas apagando fuegos y dedicándote a urgencias una buena parte de tu tiempo.
Y con todo esto, apostaría a que no estás desbordado de tanto dinero que ganas.
Que no sabes qué hacer con tanto dinero, ni en qué gastártelo.
¿Y por qué sé esto?
Porque, como digo más arriba, los “problemas” que tienes con tu empresa - en este ejemplo - no son EL problema.
Son síntomas.
Quizá te suene excesivo que lo
diga así, pero en el fondo hay una vocecita diciéndote que tengo razón.
El aspecto “técnico” de los negocios, o de ponerse “por su cuenta”, o de ser autónomo (que viene todo a ser lo mismo, en el fondo) está muy claro. Y hay gente - una poca - que se pone y le va bien. Pero a la mayoría, no.
Pero hay más.
Este mismo paradigma de fijarse en el problema que no es tal lo vemos en muchas otras áreas de la vida: perder peso, dejar de fumar, un matrimonio o pareja que no funciona bien, la relación con los hijos que está muy dañada… Los vivimos como problemas, claro, y sufrimos por ellos, pero el problema es
siempre la persona.
En concreto, tú.
Ellos no. Tú.
No quiero decir que el otro no tenga responsabilidad.
Quiero decir, que no es TU responsabilidad cambiar al otro.
Tu responsabilidad es corregir la parte tuya en que tu negocio no vaya bien, en que tu matrimonio no vaya bien, en que tu salud no vaya bien…
Eso - tu parte - es lo único de lo que eres responsable.
Y, por lo tanto, según insistía Epícteto, es lo único de lo que debemos ocuparnos.
Por ejemplo: por qué
es difícil - tan, tan difícil - perder peso cuando todo el mundo sabe lo que hay que hacer para perder peso: Comer menos y hacer un poco más de ejercicio.
Con esto tienes el 95% de lo que necesitas saber para perder peso.
Por muchos
seminarios y cursos sobre perder peso a los que acudas, sólo serán aspectos adicionales. Si comes menos (y ya no te digo, si comes mejor), y haces más ejercicio del que haces ahora, perderás peso…
Exceptuando situaciones de enfermedad o desequilibrio hormonal, esto es lo que hay que hacer si quieres perder peso.
Ahora, una cosa es saberlo y otra es hacerlo.
Así que te presento a la parte de ti que te impide hacerlo:
Los saboteadores.
Podríamos decir que tenemos una parte que quiere crecer y otra que quiere permanecer y el trabajo que necesitamos hacer es asociarnos con la parte que quiere crecer.
La parte que quiere crecer es la que
sigue ese anhelo que todos - sí, todos, incluso tú - tenemos.
Ese anhelo es el que nos hace esforzarnos.
Sea en hacer un mejor trabajo, sacar adelante nuestro negocio, en cuidar de nuestra familia, en llegar más lejos en un deporte..
La parte que quiere permanecer es la que nos dice por qué no podemos hacerlo, por qué esta persona no es de fiar, por qué el negocio no va a salir, por qué no te van a creer, por qué no vales… etc.
Y, sobre todo, por qué NO VALE LA PENA
INTENTARLO.
Normalmente intentamos superar estas resistencias con “esfuerzo”, con “fuerza de voluntad”… etc., pero no funciona.
Como todos podemos constatar.
Pero te diré lo que sí funciona: debilitar a los saboteadores.
Resulta que los saboteadores “viven” en una parte del cerebro diferente de dónde “vive” la parte tuya que quiere hacer las cosas mejor.
En lenguaje un poco más técnico: cuando estamos bajo el influjo de los saboteadores se activan partes diferentes del cerebro que cuando estamos en modo creativo, focalizado… “Zen”!
¿A ver si sabes que parte de tu cerebro resulta más eficaz activar parar tu desempeño, tus relaciones o incluso tu salud?
Pues eso.
Y se activan una o la otra en función de cómo de fuerte está cada área…
Será el 14 de febrero, a las 19:30 hora española, voy a ofrecer un taller online para
aprender “Cómo desarrollar los 3 músculos mentales que te pueden ayudar a prosperar”, en los tiempos que corren.
Y a enfrentarte con confianza a los retos que la vida te pone.
Y, por lo tanto, a tener una vida más feliz y satisfactoria.
Sí, ya sé que es mucho pedir.
Pero puestos a pedir... .
- Será como 45 minutos.
- Tendrá coste 0€.
- Te explicaré el paradigma para que lo puedas utilizar en
tu vida.
- Te propondré algunas herramientas.
- Te enseñaré algunos ejercicios.
- Y ya.
Si te interesa asistir, pulsa aquí y te apunto (sobre todo para avisarte, y que no te lo pierdas).