Fernando desbravaba potros. Creo que aún sigue haciéndolo.
Fuimos amigos durante una temporada, pero aquello acabó.
Era muy bueno desbravando potros.
Muy rápido y no maltrataba nada a los caballos.
No sé si tienes idea de cómo se trata a los caballos en general, pero para resumir: o los intentan domar
a palos (eso, la gente que “sabe” de caballos de “toda la vida”) y acabas con un caballo “resabiado” , o los malcrían y acaban con animales muy peligrosos: imagínate un niño mal criado, con el tamaño, el peso y la fuerza de un caballo.
Hoy día hay mucha más conciencia de domar a los caballos de manera natural y mucha gente se ha formado en ello.
Pero para esto necesitas o pensar que tienes algo que aprender, y que es necesario ir modificando tu comportamiento en función del caballo o entender que no es suficiente con tener buen corazón y esperar que tu caballo se convierta en un unicornio que te puede llevar a través del bosque en las noches de luna llena.
El caballo necesita una jerarquía muy clara - si no, no puede evitar estar siempre probando a ver qué pasa.
Pero jerarquía impuesta con el menor castigo físico posible.
Si no, tienes un caballo que no te respeta, sólo te teme.
Se acaba sometiendo, pero con mucha resistencia.
No sé si alguna vez has intentado subirte a un animalito de 300-400 kilos de músculo que NO quiere que lo montes.
No por fastidiarte el día, sino porque es un hervíboro y dejar que se le suba un depredador a la chepa, como que no.
Es lo último que quiere.
Se le disparan todas las alarmas.
Además de fuerte por naturaleza, está básicamente en pánico.
Si le intentas sujetar con un ramal - una cuerda - por ejemplo, te puede arrastrar a ti y a dos más por el campo hasta
que soltéis.
Bueno, como decía, Fernando era muy bueno y lograba subirse a un potro en un par de horas, y lo tenía “echao p’alante” como se dice (paso, trote, galope y parar), en un par de semanas.
Habitualmente esto requería 2-3 meses.
2 -3 meses en los que el propietario estaba sin caballo, pagando la manutención donde estuviera y luego, claro, tenía que pagar por el trabajo del domador.
Fernando lo lo conseguía en 2 semanas.
Y el caballo sufría menos.
Era muy bueno.
Ahora tú, que tienes veleidades de emprender o ya emprendes… ¿que piensas?
Si fueras el propietario del caballo ¿pagarías más por el servicio de Fernando o por el servicio “estándar”?
Imagino que por el de Fernando, ¿no?
Pero a
Fernando le parecía mal cobrar lo mismo por 2 semanas que por 2 meses.
Así que cobraba menos.
Pasamos a la siguiente pantalla.
Fernando tenía un negocio.
Bueno dos. Pero ahora te voy a hablar de uno.
Desbravar potros.
¿Era
Fernando bueno?
Desbravando potros, buenísimo.
Entonces, ¿le iría bien su negocio, verdad?
Le iba fatal.
Porque de caballos sabía mucho.
Muchísimo.
Pero de negocios no tanto.
Ya has visto una de las causas: ofrecía un servicio de alta calidad y cobraba por debajo de lo que cobraban los demás.
Se había dado a conocer, conseguía clientes, pero con lo que cobraba no lograba sacar adelante su negocio ni pasar al siguiente nivel.
El siguiente nivel es que realmente sea un negocio y no lo que en el fondo era: un puesto de trabajo.
Porque si él no iba. No se facturaba.
Si se
ponía enfermo, o estaba lesionado (algo muy habitual en el mundo de los caballos), no facturaba.
Si él no estaba, no se hacía nada.
Estuve una época trabajando con él de ayudante, como ya he contado en otros lugares, y me intentaba
tentar para que me asociase con él.
Pero es que aún no veía y no veía que no veía.
Y, aunque yo intentaba que él viese cosas - como yo las veía sobre los caballos cuando me las explicaba y luego las ponía en práctica - el no lo hacía.
Pensaba que sólo le faltaba una clave aquí o allá, o alguien que se ocupase de esto otro…
No veía que no comprendía de lo que iba esto.
Lo del negocio.
O sí tenía alguna idea, pero no la “entendía” de verdad.
Sólo la sabía de memoria.
Bueno, hoy lo único que quiero que saques de esto es lo de escarmentar en cabeza ajena.
Yo me evité muchos golpes, lesiones y fracturas por escarmentar en cabeza ajena: me aprovechaba de lo que Fernando sabía (que había aprendido a base de golpes) y así yo no me los llevaba yo.
Al menos me llevaba menos golpes…
¿Algo de esto te suena?
¿Te da miedo cobrar más?
¿Te da mal rollo cobrar porque a ti no te cuesta tanto hacerlo?
¿Piensas que si haces bien lo
que haces, el negocio a la larga comenzará a ir bien. Por narices?
¿Empiezas tus días fijándote en el producto de tu negocio o en el negocio?
¿Tienes una idea, pero sólo difusa y genérica de cuáles son las métricas que tendrías que estar focalizando para alcanzar tus objetivos?
Y, la pregunta del millón…
Cuando te preguntan qué haces, ¿dices que eres… (tu profesión o tu actividad) o dices que eres empresario o empresaria?
Si respondes sí a cualquiera de estas preguntas, es importante que sepas que no hay solución haciendo más de lo mismo.
Hay que cambiar el plan.
Y además, probablemente, habría que cambiar cómo haces el plan.
Porque para que algo de lo de arriba sea cierto, es que no estás viendo la
situación correctamente.
Puede que no te estés enterando de qué va el partido…
Mi experiencia es que cuando hablo con personas en esta situación, muy a menudo - no siempre, pero sí muy a menudo - se aclaran bastante y empiezan a ver cómo
avanzar en otra dirección.
Nada. Lo digo por si te interesa.
Si quieres que lo hablemos (no te va a costar nada) aquí puedes ver si aún tengo un hueco para hablar: https://xlnscoaching.as.me/CharlaInicial