una alegoría para el principio de la nueva temporada
(Te aviso de que hoy he añadido algún dibujito, por te pide el programa descargar imágenes...)
Hola.
Hoy, como ya hemos empezado el curso y hemos dejado atrás las vacaciones - los que han podido disfrutarlas, claro - se me ha ocurrido enviar un relato que hace mucho que no utilizo: Planilandia.
Más que nada porque siempre viene bien que nos cuenten historias. Pero además, esta historia
tiene “moraleja”, como te puedes imaginar.
A ver si la pillas.
Te veo después…
Una fábula (*)
(Es en
realidad el extracto de un libro. Te dejo el título más abajo). Érase una vez una tierra llamada Planilandia en la que vivían seres bidimensionales y todo transcurría en dos dimensiones.
Sus habitantes - cuadrados, triángulos, pentágonos - se movían con soltura por todo lo largo y ancho de su mundo.
Es un mundo muy estratificado y jerarquizado
Un día, el héroe de la historia, un cuadrado procedente de la casta de caballeros y profesionales - un abogado-, tiene un sueño sobre un mundo en el que sólo existe una dimensión: Linealandia.
En el sueño, el
rey de Linealandia, a pesar de los esfuerzos y explicaciones de nuestro amigo Cuadrado, no logra ver más allá de la infinita línea que constituye su universo.
Le resulta imposible ver, ni siquiera concebir, una segunda dimensión.
Cualquier cosa que le viene de la segunda dimensión - es decir, que le viene de lo que sería su izquierda o su derecha - le aparece como por arte de ensalmo.
Como surgiendo de la nada.
Un buen día, una esfera se pasa por Planilandia y visita a Cuadrado.
Este no es capaz de comprender que se trata de una esfera y piensa que es un círculo que aparece y desaparece conforme se mueve en el plano en el que vive Cuadrado.
Finalmente, Cuadrado visita Espaciolandia y acaba por darse cuenta y comprender la tercera
dimensión.
Cuadrado vuelve a Planilandia y durante un sueño, recibe de nuevo la visita de la esfera quien le presenta un nuevo mundo: Puntolandia.
El punto (único habitante, monarca y universo todo en uno)
percibe todo intento de comunicarse con él desde fuera, como un pensamiento que se origina en su propia mente.
Este sueño ayuda a Cuadrado a darse cuenta de la relación que existe entre el desconocimiento de los monarcas de Puntolandia y Linealandia y el suyo propio con respecto a la
tercera dimensión.
En el libro, la esfera puede estar al lado de Cuadrado sin que este la vea. Puede entrar y salir con total facilidad de lugares inaccesibles para los de Planilandia, moviéndose por la tercera dimensión.
En Planilandia sólo con pintar una línea en el suelo, ya tienes una barrera insalvable… excepto para la
esfera que simplemente pasa por encima (desapareciendo a los ojos de Cuadrado).
Puede ver cosas desde una perspectiva que nadie en
Planilandia tiene.
Y ahora el final…
Que, por supuesto, no to voy a contar.
Eso de los spoilers me parece
de mal gusto.
Mejor búscate el libro y lo disfrutas.
En el libro cuento lo que sufrió el pobre Cuadrado cuando intentaba convencer a los de su mundo de que existía otra dimensión.
Pero, y la moraleja ¿cuál es?
En general, que nuestra perspectiva limita muchísimo lo que vemos y lo que no.
Lo que comprendemos y lo que no.
Muchísimo no.
Realmente nuestra perspectiva define lo que somos capaces de ver, y concebir.
Y por lo tanto, lo que somos capaces de
conseguir,.
El problema no es tanto que podamos existir en un mundo bidimensional por ejemplo.
El problema es que el mundo NO ES bidimensional.
Es decir, si nuestro amigo Cuadrado viviese en Espaciolandia, estaría teniendo una vida llena de sorpresas desagradables y resultados sub-óptimos: no se está enterando.
Pero además, no se da cuenta.
No ve, y no ve que no ve.
Si usted, querido radioyente, encuentra que su negocio no está funcionando como quisiera, que a pesar de sus esfuerzos no consigue los resultados que quisiera, quizá debería contemplar la posibilidad de que está abordando una Espaciolandia - es decir una situación con una
perspectiva tridimensional, con mentalidad de Planilandia.
¿Cómo saberlo?
Igual que Cuadrado lo vio: cuando los resultados no son lo que deberían ser si las reglas de mi universo se cumplieran.
Por ejemplo, si una vive en un universo en el que haber leído libros, tener mucha experiencia en un sector y trabajar muy duro debería conseguirme un negocio exitoso, pero a pesar de esto, no lo estoy obteniendo, quizá, sólo quizá, es que hay algo que no está viendo.
No sólo algo que no hace.
Sino algo que no ve.
Que no ha pillado.
Incluso, como ocurre ahora, cuando la gente tiene la información, tiene acceso a formación, tiene a mano toda la
terminología adecuada…. Pero el negocio no tira.
Esto es muy, muy importante.
Hay un factor adicional.
Cambiar de
perspectiva es una maravilla cuando lo has conseguido.
Pero el proceso no es fácil. Ni es bonito. Ni es agradable.
Tenemos mucha inversión emocional y psíquica en nuestra perspectiva.
En tener razón.
Así que genera muchas resistencias.
No es de extrañar que uno, por sí mismo, no se meta en ese "embolao".
Además no conocemos el camino.
El único sentido en el que podemos cambiar de perspectiva por nosotros mismos es en sentido involutivo.
Porque ya conocemos el
camino.
En la reducción.
De Planilandia a Linealandia a Puntolandia.
Ese viaje lo hacemos
con facilidad.
A veces volvemos al nivel de Planilandia más o menos fácilmente.
Otras nos cuesta.
Pero lo
que es muy difícil (casi imposible) de hacer uno solo es pasar de Planilandia a Espaciolandia.
Se puede conseguir si la vida te da un tortazo importante.
Pero si no, solemos necesitar ayuda externa.
Alguien que ya esté viviendo en Espaciolandia.
El proceso que ha de seguir un profesional para convertirse en empresario es similar de algún modo al proceso que tiene que seguir Cuadrado para comprender Espaciolandia.
Hasta que no perciba la nueva dimensión, ni siquiera puede ver la esfera.
Hasta que el profesional no comprenda y absorba la dimensión empresarial, no podrá “ver” la situación desde la óptica empresarial.
Aunque tenga teóricamente la información, no podrá aplicarla pues no “ve” la situación desde arriba.
Tampoco verá oportunidades ni peligros empresariales.
Los
verá desde su perspectiva de profesional: Planilandia.
No es su culpa. Es que no puede evitarlo.
Para cambiar de perspectiva hacia arriba, sin esperara a que la vida nos lleve al límite y nos ponga contra las cuerdas, necesitamos estar en compañía de personas que ya tienen esta nueva perspectiva.
Es casi imposible improvisarlo nosotros solos.
Si te interesa participar en un grupo de personas en situación similar, con ganas de desarrollar su negocio, y sobre todo de crecer ellos, a principios de octubre voy a comenzar un grupo de mentoría sobre estos temas.