Pues, para no tenerte sobre ascuas más…
Como te prometí la semana pasada que te iba a contar el factor más decisivo en cuánto dinero finalmente ganas, cuánto éxito tienes en tu carrera (incluso en cómo y
cuánto te cuidas, y cómo te van las relaciones personales, pero esto lo podemos dejar para otra ocasión), aquí lo tienes.
No son los estudios, el esfuerzo, el dinero que tenías para empezar, ni lo que normalmente asociamos al éxito.
El factor
más determinante es otra cosa.
Y por qué te comento esto es porque nos afecta de manera que podríamos llamar subliminal.
Te cuento…
Seguro que ya sabes que en las películas, series, etc., se hace algo llamado “product placement” - en español lo llaman “Publicidad por emplazamiento” y cosas similares… - en las que te colocan algo de una marca en la imagen.
Por ejemplo, el ordenador que utiliza el protagonista es un XXX, o la bebida que tienen en la mano, o la camisa que lleva, el
coche que utiliza… todo esto es lo que podríamos llamar publicidad (más o menos) encubierta.
Esta costumbre tiene mucho arraigo. Tanto que en algunas películas la mitad del presupuesto viene de estos acuerdos comerciales con la marca
Encubierta es lo que nos interesa aquí - está funcionando dentro de una historia, y aunque racionalmente sabemos que esta marca no está ahí por casualidad, nuestro cerebro más emocional lo asocia a las características de la persona que lo utiliza (la buena, el malo, el “cool”, la lista…).
La historia que nos están contando incorpora ahora toda una serie de
valores implícitos en los productos y los “compramos” con la historia.
Nos los tragamos por así decirlo.
Pues igualmente pasa con el factor más determinante de nuestro éxito: que funciona sin que nos demos cuenta.
Pero nos afecta de manera determinante.
Y sin más demora, aquí lo tienes:
El factor más determinante son: tus experiencias tempranas.
Cómo viviste este tema en tu infancia.
No cuánto has estudiado, cuántos doctorados y másteres tienes, cuánto trabajas.
Todo esto te puede mover en la dirección adecuada, si haces lo que tienes que hacer con respecto al factor X.
Pueden ayudar, pero no son determinantes.
Por ejemplo:
Hay gente que tiene éxito y no ha estudiado ninguna carrera.
Otros tienen carrera y éxito;
Otros no tienen éxito, aunque tengan carrera;
Y otros no tienen ninguna de las dos cosas.
Pero todos, todos - excepto en casos muy contados - tienen a repetir los patrones que vivieron en su
infancia.
Es decir, estos patrones les están afectando sin que se den cuenta.
Como la botella de refresco, o el automóvil en la peli.
Hay muchos más ejemplos de cómo algo que afecta nuestra percepción de, por ejemplo un precio, funciona a pesar de saber que nos están haciendo la jugada… si encarta, otro día te cuento ejemplos.
Por esto, si ves que trabajas lo suficiente, te esfuerzas lo suficiente, estudias lo suficiente y no estás consiguiendo lo que buscas, lo más
probable es que no se trate de más:
De trabajar más
De estudiar más
De esforzarte más (al menos no en esa dirección).
Se trata de ver dónde te estás saboteando. Dónde te estás limitando.
Y, luego sí, esforzarse en salir de tu zona de funcionamiento habitual.
De tu zona de confort.
Las personas que no repiten sus patrones tempranos suele ser
porque son tan extremos (sin lograr acabar con ellos) que han hecho una especie de “reset” y pueden verlos y salir de ellos.
O porque se han currado este aspecto suyo.
Una de las maneras más fáciles y menos traumáticas de conseguir reducir
este efecto de autosaboteo es pasar tiempo y intercambiar experiencias con personas que no tienen esta misma experiencia temprana.
Esto es uno de los beneficios de un grupo de mentoría: pasas tiempo con el mentor y con los compañeros.
Ellos
tienen otros límites, pero no el tuyo.
Así que ponen de manifiesta, casi sin querer, dónde tú te estás saboteando.
Pone de relieve dónde te estás limitando de manera inconsciente.
Y es a partir de aquí cuando puedes hacer algo al respecto.
Mientras no te das cuenta de que te están vendiendo la Coca-Cola en la serie que tanto te gusta, no te vas a dar cuenta de por qué has empezado a comprar más.
Una vez que ves que otros no compran Coca-Cola, se te abre la posibilidad de darte cuenta de que estás convenciéndote a ti mismo y puedes hacer otra cosa.
Si te apetece formar parte de un grupo de mentoría que te ayude a abrir la mente (porque de eso se trata), y te sirva de apoyo y crecimiento personal y en tu
negocio, házmelo saber aquí.
Empezamos en octubre.