De pequeños a todos nos gustaba explorar.
Es algo muy natural.
Lo veo en mis hijos.
Se pasan el día explorando por la finca y descubriendo todo tipo de bichos, plantas (hasta alguna culebra).
A mí me sigue gustando explorar.
Por ejemplo, me
paseo por la parte de atrás de la finca donde vivimos, y siempre descubro algo nuevo.
Un nuevo árbol que ha nacido, una madriguera, unos gatitos que han aparecido, una flor. Una sombra.
Es un terreno en el que me muevo a menudo, pero yendo
con la mente puesta en otra cosa, en limpiar o recoger o arreglar algo… y no veo todo lo que hay.
Esto es una de las cosas maravillosas de viajar.
Sobre todo en un transporte no excesivamente rápido.
Te saca de la manera habitual de mirar.
En tren, por ejemplo, viendo pasar los paisajes… empiezas a ver tu vida de otra manera.
Escribir, reflexionar,
meditar mientras viajo en tren a mí me abre muchísimas puertas. Puertas en mi interior, claro está.
Porque es hacia el interior donde van todos los caminos que importan.
Los caminos que te pueden dar una vida más plena, más
satisfactoria.
A veces tenemos que empezar por ver cómo y, quizá, por qué nos saboteamos, nos entorpecemos, nos obstaculizamos a nosotros mismos y no nos permitimos esa vida más plena.
En nuestro negocio, o en nuestras relaciones, en nuestro
bienestar y salud físicos.
Antes de comenzar un camino “positivo”, es posible que necesitemos abandonar las tendencias negativas.
Si quiero subir a un cerro a divisar el horizonte y disfrutar de la puesta de sol y las montañas en la lejanía,
probablemente necesite quitarme la tendencia a siempre deslizarme hacia abajo en el camino.
A dejarme caer hacia el valle.
Pero, claro, en cuanto empiezo a reflexionar sobre estas cosas, es probable que descubra algo que necesite mejorar y me
ponga a ello… y abandone la reflexión antes de haber llegado a un visión general más completa.
Que es lo que realmente me podría ser de ayuda a largo plazo.
Por esto, una reflexión estructurada y organizada es una mejor opción.
Precisamente lo que te ofrece el curso Explórate!
Un trabajo de exploración interior estructurado y guiado paso a paso por tu interior.
Para reconectar contigo mismo.
Con lo que te gusta realmente, con lo que se te da bien.
Con tus aspiraciones y tus habilidades.
Para que puedas, al final, dejar atrás las estrategias miedosas de auto-saboteo y puedas comenzar a traer más y más de tus habilidades y dones a la vida.
A tu vida, y a la de los demás.
Las palabras que
utilizan los que han acabado el curso suenan exageradas, ya lo sé, pero es lo que hay:
“me ha cambiado la vida”;
“me ha sacado de una depresión de caballo”;
“ahora me veo de otra manera”.
Es un curso que te va a pedir una dedicación de 10 minutos al día, 6 días a la semana, durante 4 semanas.
No más de 10 minutos al día.
Siempre se pueden sacar 10
minutos al día.
De hecho, seguro que los sacas para muchas cosas menos útiles que elevar tu nivel de autoconciencia.
¿Cómo lo ves?
Aquí puedes ver un vídeo en el que te explico cómo funciona y apuntarte si lo consideras una buena opción.
Hasta el día 18 con descuento.