¡Cuántas cosas nos resultan pesadas cuando pensamos en hacerlas, las posponemos, las evitamos, las postergamos…!
Luego las hacemos a última hora, cuando ya Hacienda llama a la puerta, o el cliente está que echa humo, o …
Y resulta que no era para tanto.
Y nos quedamos con la sensación de que “si hubiera tenido más tiempo” o de “por qué no habré empezado antes…”
Los
diferentes motivos de por qué posponemos las cosas o procrastinamos darían para todo un libro (de hecho, han dado para varios), pero ahora me voy centrar en un pequeño truco que me ha servido mucho.
Funciona porque da un rodeo alrededor de uno de los motivos para procrastinar: el sentirse un poco desbordado, o el sentir que es una pérdida de tiempo. O te supone
posponer el chute de dopamina que te da hacer cosas más “importantes” o cosas que tienen más probabilidades de hacerte sentir exitoso.
La clave es: Focalizate en empezar.
Comprométete sólo con hacer 20 minutos, o 15. O incluso 10
minutos.
O menos.
Sólo tienes que empezar.
Y acordar contigo que te premiarás con algo que te resulte agradable:
un paseo, un referesco, un helado… algo agradable para ti.
Sólo por haberle dedicado 10, 15 o 20 minutos (lo que hayas acordado) a la tarea.
Cuando pase el tiempo al que te has comprometido, si quieres seguir un rato más, puedes.
Pero no es necesario.
Piensa… ¿Tienes alguna tarea que andas relegando, posp0niendo… postergando indefinidamente?
Seguro que sí.
Como ejercicio, elige una.
.
.
.
Ahora,
decide cuándo vas a dedicarte a esta tarea, sólo a comenzarla, 15 o 20 minutos.
.
.
.
Y, una vez que le hayas dedicado este tiempo, ¿Cómo te vas a premiar? ¿Qué cosa agradable vas a hacer después (y bien merecida la tendrás)?
.
.
.
OK. Ya tenemos un plan.
Cuando llegue el momento, sólo focalízate en empezar.
Si puedes trabajar en la zona “Flow”, mejor que mejor.
Pero, para empezar, no hace falta.
Y si 10 minutos es demasiado, 5 minutos.
Sólo se trata de empezar.
Prueba y me cuentas.