Aunque los eruditos aún discrepan sobre algunos detalles, se sabe que en ocasiones él planteaba el encaje de los formas y figuras, daba las instrucciones y los pintores del taller realizaban una buena parte de la obra. Luego él ponía el acabado, los toques
finales, modificaba lo que consideraba y… voilà! obra maestra.
Esto, claro está, nos puede llevar a considerar a quién habría que atribuir el cuadro… pero hoy no nos interesa esto.
A mí no, por lo menos.
Hoy lo que me interesa es que de no haber sido así, Velázquez no hubiera podido dejarnos tantas obras maestras.
Para pintar el manto de la reina en el cuadro que vemos aquí… hubiera tenido que dedicar horas y más horas… y dejar de pelear por más influencia en la corte
:-).
¿Qué podemos aprender?
Primero, que igual puedes ser un genio en algo pero estar interesado en realidad en otra cosa.
Segundo - y lo que nos podemos llevar para la reflexión hoy - es que Velázquez sabía perfectamente dónde tenía que intervenir para que los cuadros fueran de la mejor factura posible.
Tomaba un cuadro - que ya tenía las bases adecuadas (encuadre, encaje de las formas, líneas de perspectiva, paleta de colores…) y lo convertía en una obra maestra.
Esto requiere TENER LAS COSAS MUY CLARAS.
Tenerlas claras en varios aspectos.
Si tú tienes un pequeño negocio, y sobre todo si es un negocio profesional (ofreces algún tipo de servicio profesional como arquitectura, diseño, informática, asesoramiento jurídico o contable, o incluso algún oficio), también necesitas tener cosas claras.
Una de las cosas que tienes que tener claras es si quieres
tener un negocio que funcione como tal.
Las respuestas posibles son SÍ y NO (lo digo por ayudarte a responder).
Si la respuesta es NO,
La alternativa que te queda ya la conoces muy bien: lo que ahora tienes, sólo que hasta el final de los tiempos.
- Trabajos de vez en cuando, algunos bien pagados, otros no tanto.
- Inseguridad a la hora de presentar presupuestos (te debates entre si eres demasiado caro - y no te lo van a aceptar, y si te lo aceptan - piensas
que era demasiado bajo).
- Frustración a la hora de hacer el trabajo con el presupuesto que has entregado (por la tendencia a pillarse los dedos, por miedo a que otro te quite este trabajo que te va a acabar costando dinero).
- Indecisión, cuando estás en medio de un proyecto y te viene otro. No sabes qué hacer: si lo aceptas, puedes acabar desbordado y no dar abasto - y no hacer
un buen trabajo en ninguno de los dos. Si no lo aceptas, no sabes si cuándo acabes este tendrás otro proyecto, trabajo o cliente inmediatamente…
Pero ¿qué te voy a contar, verdad? Si ya lo estás viviendo.
Bueno, pues eso: si la
respuesta es NO, es más de esto.
Hasta que te jubiles (aunque te resultará cada vez más difícil, porque, siento ser yo quien te lo diga, con el tiempo tendrás menos energía, menos fuerza, menos ilusión…).
Excepto claro está, si acabas
buscando trabajo por cuenta ajena.
Ahora, si la respuesta a la pregunta es SÍ.
Entonces tenemos otra situación.
De lo que se trata ahora es de entender que lo que tienes es un
negocio, y los negocios funcionan (o no) de acuerdo con ciertas reglas.
Para serte sincero, no hay diferencia entre ambas respuestas, porque si eres un autónomo, aunque NO quieras funcionar como un negocio, tu relación con el mercado es exactamente igual a la de un negocio.
Sólo que te niegas a aceptarlo.
Pero, en fin, volviendo a la respuesta SÍ.
Has aceptado que estás en un mercado y quieres que tu negocio, taller, estudio o pyme sea una empresa de
éxito.
Bien.
Necesitamos entender las reglas.
Para sobrevivir un negocio necesita:
1- Ser capaz de resolver un problema a un cliente de una manera que el cliente quede satisfecho.
2 - Dar a conocer a mis posibles clientes lo que hago.
3 - Hacer fácil que quieran trabajar conmigo por las características concretas (precio, rapidez, facilidad y otras características IMPORTANTES PARA EL
CLIENTE).
Habrás notado que no digo que tengo que ser el mejor en la solución, ni el que tiene más titulaciones, ni el que más ha estudiado, ni nada así.
LO QUE IMPORTA ES LO QUE LE IMPORTA AL CLIENTE.
Y aquí, si me tiras de la lengua, podríamos entrar en todo un océano (y tendremos que hacerlo).
Pero hoy lo que quiero decir es que
la parte que hace que tu negocio tenga éxito o no, es que encuentres una manera de hacer algo de manera “mejor” o “diferente” para tu cliente, y que lo comuniques claramente y te dediques a hacerle llegar la información.
A menudo.
Y mejor para tu cliente puede querer decir más barato, más rápido, más pronto, con mejores materiales, con tecnología de última generación, ecológico, de comercio justo, con más flexibilidad, con más opciones, con actualizaciones incluidas, con seguimiento, con mantenimiento, con formación, con acompañamiento, con entrega a domicilio, con recordatorios...
(Pista: elige algo que a tu cliente le importe y tu puedas hacer bien).
Y antes de desviarnos al camino de cómo hacer esto, observarás el primer obstáculo.
Más arriba he puesto 3 cosas que hay que hacer (1, 2 y 3)
y tú sólo no puedes con todo.
La 1 ya te da bastante trabajo.
Y la 2 y la 3 no pueden esperar a que “me libere”.
No.
De hecho, el principal secreto que te puedo transmitir hoy es que la 2 y la 3 son realmente la clave de tu éxito.
Y para esto, como Velázquez, necesitas ayuda.
Colaboradores.
Empleados.
Cómo quieras llamarlos.
Ya sabes que no lo puedes hacer todo, pero quizá notes en ti una querencia hacia el trabajo de producción, sobre todo si tienes un negocio profesional “vocacional”.
Y así, te acabas convirtiendo en el cuello de botella de tu empresa.
Es decir, el problema eres tú.
(Por cierto, el problema siempre eres tú. También la solución, claro :-))
Piensa en un colaborador como podrías pensar en un multiplicador de lo que tú puedes hacer.
Sobre todo una vez que haya más que hacer.
Para esto necesitas aclarar qué parte de tu oferta especial es la que realmente tú aportas.
Y qué parte pueden hacer otros.
Y si no lo sabes ya, es importantísimo que lo identifiques.
Qué es lo esencial que tú aportas a tu producto.
Velázquez lo sabía perfectamente.
Encarrilaba el trabajo, echaba un ojo de vez en cuando y ponía, en el momento adecuado, el toque que lo convertía en una obra maestra.
Sin colaboradores, no vas a poder.
Así que, como has respondido que sí a la pregunta, te invito a que empieces ya pensar en las personas que quisieras que formasen parte de tu equipo y qué resultados esperas de ellos.
Si quieres empezar a aclarar esto y preparar el terreno, te dejo
aquí un pequeño kit con plantillas y recursos.
Te ayudará a pensar con más claridad qué parte del trabajo es realmente tuya… y qué podrías delegar sin miedo.
Incluye, además de la plantilla, un video explicativo, un checklist, un mapa mental de proceso y algún recurso más.
Bájate todo el "kit" pinchando aquí.
Que lo disfrutes.
Recuerda una de las máximas: no esperes a necesitarlo.
Empieza a planearlo ahora. Todo será mucho más fácil cuando llegue le momento.
Un saludo,