Hace años, después de pelear meses contra resistencias, desconocimiento, falta de tiempo y ganas, me decidí a contratar una asistenta.
En realidad, no me decidí.
Me decidió la vergüenza que me daba como solía tener la casa.
¡Pero antes de llamarla, me puse a limpiarla yo mismo!
Una amiga me dijo: "si vas a contratar a alguien para limpiar, no hace falta que la casa
esté perfecta. Está acostumbrada."
Tenía razón.
Algo parecido veo que pasa a mucha gente cuando consideran pedir ayuda a un profesional para ayudarles en su negocio, por que no acaba de ir bien por más que se esfuerzan.
Me cuentan todo tipo de dificultades que les detienen y que empezarán...
- Cuando aumenten las ventas,
- Cuando entre un nuevo proyecto,
- Cuando arregle el lío con mis socios,
- Cuando me encuentre mejor,
- Cuando tenga más tiempo.
Como si tuviesen que limpiar la casa antes.
Estos no deberían ser los motivos para no comenzar, sino las razones para hacerlo ya!
La Realidad de 54 ex-empresas
Esta mañana en España, 54 pequeñas empresas, que hace unos meses estaban esperando que la cosa "fuese mejor", que han pedido prestado para seguir, que lo han dado todo, han tenido que cerrar.
Y mañana otras tantas.
Y pasado mañana.
En España se están cerrando pymes a razón de 20.000 al
año (en 2025). Sobre todo de micropymes.
Es cierto que las políticas no ayudan.
Ni los politicos.
Pero si decides que vas a seguir, mejor darte las mayores probabilidades y, por lo menos, dejar de cometer los errores que SÍ podrías subsanar.
Un empujón de la vida
A veces la vida te pone en un aprieto y así es más fácil tomar la decisión.
- Por ejemplo una cliente mía tardó años en decidirse, desde que hablamos la primera vez. Sólo dio el paso finalmente cuando se enteró de que estaba embarazada.
Ahora tiene 2 hijos y trabaja solo por la mañana.
Y tiene 2 negocios.
- Otro cliente se lanzó finalmente cuando se dio cuenta de que sólo le quedaba dinero para 6 meses. Y con lo que hacía no iba en buena dirección.
Requirió mucho valor y fe. Hoy está haciendo proyectos de gran nivel constructivo.
- Otro buscó ayuda cuando vio que por más que lo intentaba no lograba sacar adelante el negocio. "La cosa tiene mala pinta", me dijo en nuestra primera
conversación.
Hoy, casi 10 años después, su empresa tiene 50 personas trabajando.
Para todos hubiera sido más rápido, menos doloroso, y más eficiente si hubiéramos empezado antes.
Está claro que para muchos, lo de empezar
un proceso de coaching debe de ser como lo de empezar un régimen, o ir al gimnasio… la semana que viene, o después del verano…
Ese momento nunca llega
Interpretan que una vez que resuelvan esto se decidirán. Pero si no te decides a ir al médico cuando estás mal, ¿por qué ibas a ir cuando estés bien?
Además, te cuento un secreto:
El momento "ese" de la tranquilidad, de dejar de estar
desbordado, de tener más claridad, algo más de tiempo para hacerlo "bien", probablemente no llegue nunca.
Porque la causa nunca es nada de lo que te dices.
La causa
siempre eres tú.
Si mi empresa va mal, lo más probable es que sea por responsabilidad mía.
No tanto por la circunstancia que se haya podido dar, sino por mi respuesta, que viene de mi mentalidad.
Eso es bueno porque quiere decir que lo puedo subsanar.
Pero no te engañes: no vas a dar el paso "cuando tengas más tiempo".
A nadie se le ocurriría esperar a estar bien de salud para acudir a un médico.
¡Sólo a mí se me ocurrió limpiar toda mi casa, cuando empezó a venir una asistenta a limpiarla!
No se trata de esforzarse más
Sacar adelante una empresa es una profesión en sí misma.
Si no has estudiado, lo puedes aprender.
Aprenderlo
de manera autodidacta es posible.
Pero puede llevarte muchos años de sufrimiento, frustración y, según las estadísticas, un 80% de probabilidades de quebrar.
Un paso
inteligente
No esperes el momento perfecto.
No suele llegar.
Bueno sí, el mejor momento fue ayer.
El segundo mejor momento es ahora.
Aprender de manera autodidacta es posible, pero puede llevarte muchos años
de sufrimiento, frustración y, según las estadísticas una altísima probabilidad de tener que cerrar.
Invertir en tu desarrollo reduce los errores, rebaja el sufrimiento y acelera los resultados.
¿No te parece más
inteligente?
No sé, a mí me parecería mejor.
Más inteligente.
Y, de hecho, más barato.
El dinero que te pueda costar invertir en tu desarrollo ya te lo estás gastando, o más bien, lo estás perdiendo.
Es decir, estás dejando de ganarlo.
En ocasiones, una conversación es lo
único que hace falta para empezar el cambio.
Si quieres hablar de tu situación, pincha aquí.